Muchos se han ya olvidado
de que el primer revisionista, Paul Rassinier, era miembro y diputado del
Partido Socialista Francés y que estuvo detenido en un campo de
concentración alemán de Buchenwald y Dora. También
se han olvidado ya de que Robert Faurisson o Pierre Guillaume, con los
revisionistas de La Vieille Taupe, etc eran de origen izquierdistas y algunos
troskista.
Así que ha sido necesario
un caso mucho más flagrante para sulfurar a los judíos en
Francia: la conversión al revisionismo más radical de Roger
Garaudy.
En la celebración
del 50 aniversario del fin de la guerra mundial, a principios de 1995,
saltó el escándalo en la prensa francesa, tema totalmente
ignorado y ocultado en la española: el comunista R. Garaudy, de
quien nadie dirá que es nazi, se pasa con armas y bagages a las
tesis revisionistas.
Esto es grave cuando varios
tribunales alemanes, franceses y suizos están condenando a personas
que simplemente niegan la existencia de las cámaras de gas mediante
la sentencia oficial de que: "negando la existencia de las cámaras
de gas se está intentando rehabilitar el régimen nazi". Esta
excusa legal ha permitido condenar a la cárcel a gente que sólo
niega un tema histórico concreto. Pero esta excusa se hunde cuando
el que aparece en el tribunal es un comunista, claramente opuesto al Nacional
Socialismo.... a no ser que volvamos a la época de Stalin, cuando
cientos de dirigentes comunistas que caían mal a Stalin fueron ejecutados
en Moscú por Beria, acusados públicamente (para vergüenza
del comunismo) de 'ser espías nazis'. Aquellos juicios impresentables,
apoyados por torturas y autoconfesiones de lo más vergonzante, que
tan bien describe Solschenitsyn, van a tener que volver para poder condenar
a Garaudy por 'ser nazi al negar el holocausto'.
Garaudy no es un comunista
cualquiera, fue miembro de su Comité Central en 1956 y fue expulsado
sólo en 1970 por... oponerse a la invasión efectuada en Checoslovaquia.
Publica hace poco su libro 'Les Mythes fondateurs de la politique israelienne'
(Ed La Vieille Taupe, BP 9805, F 75224 Paris, France) que le llevan a ser
un paria fascista para los medios sionistas y liberales.
Tras ello reclama públicamente
la eliminación de las leyes que prohiben hablar de la Historia NS
(Le Monde 31.1.95) y declara así mismo la vergüenza antijurídica
de los Juicios de Nüremberg (no fue un tribunal, ni internacional,
sino un tribunal de vemcedores). Y acaba en el diario Liberation negando
el Holocausto. En la revista Le Canard Enchainé del 24.1.96 se le
compara ya con Faurisson y se le cataloga poco menos que de nazi.
Podemos incluso leer ya
un artículo magnífico de Garaudy en la revista ELEMENTS (lectura
obligada de los NR europeos), bajo el título 'Contra el Monoteismo
del Mercado', donde se toca el centro del problema actual: el poder absoluto
de las leyes de mercado económicas sobre todo deseo o fin 'humano'.
En este texto pide la retirada de los paises de los organismos mundialistas
,FMI, GATT, Banco Mundial, etc... lo que coincide totalmente con
nuestra propuesta NS.
Por supuesto ya está
reclamado ante los tribunales por negar el llamado Holocausto. Realmente
el odio y la tozudez de los sionistas en intentar prohibir la difusión
de los hechos claros y concretos que denuncian los revisionistas están
haciendo un gran favor al Nacionalsocialismo. Docenas de personas que no
son nazis en absoluto se ven perseguidas y acusadas de nazis simplemente
por ser fieles a un estudio independiente de la Historia.
De alguna forma está
lograndose que 'ser fiel a la verdad', 'ser imparcial', 'ser historiador
independiente' sea llegar a 'ser nazi' para los tribunales, pues éstos
condenan incluso afirmaciones mínimas de independencia en el estudio
de la Historia.