Corrupción,
elites, democracia y valores
Ensayo sobre la fenomenologia de la
corrupción
1.
Introducción y propósitos del presente ensayo
La
Corrupción es un tema de investigación sumamente difícil de abordar. Es evidente
que resulta sumamente complicado recoger datos fiables y de manera sistemática
sobre actividades ilegales o producto de corrupción. Lo que conocemos de la
corrupción suele provenir de los escándalos más o menos publicitados por los
medios de comunicación, de la experiencia personal y de inferencias más o menos
sustentadas en los dos primeros aspectos mencionados. Como sostiene Steven Reed,
un escándalo nos permite lanzar una breve mirada bajo la superficie de la
política a través de un incidente determinado que se convierte en público por su
tinte "corrupto", pero no existe motivo para pensar que los datos proporcionados
por los escándalos sean imparciales o estadísticamente representativos. Por
ello, debe ser tratada a partir de sus implicaciones
fenomenológicas.
Como
investigadores, estamos atrapados en el dilema de saber que sin una crítica, las
cosas no mejorarán; pero la crítica sola no producirá los análisis científicos y
comparativos necesarios para comprender las causas fundamentales de la
corrupción. Por otro lado, como sostenía Octavio Paz, la pasividad está
incorporada en la cultura del latinoamericano típico como elemento intemporal,
impermeable a ciertos actos externos que aparezcan más allá de las propias
manos. ¿A quiénes van dirigidos los conocimientos que producimos sino a la
historia de la cromprehensión de un problema? Escribimos pensando justamente en
aquellos que nunca leerán nuestras palabras.
El
presente trabajo pretende abordar el problema "Corrupción" desde sus
implicaciones fenomenológicas y aportes efectivos a la estructura social; su
aporte al sostenimiento de estructuras y estratos sociales, así como a los
procesos de movilidad social. Se pretende establecer en este ensayo indagaciones
de orden teórico e hipotético respecto a que el estilo político o el sistema
político implantado en América Latina ha sobrevivido gracias al factor
Corrupción; ergo, que las Democracias Liberales han sido sostenidas por el
fenómeno y, por ende, sus actores.
Este
ensayo se escribe en el momento en que el Ecuador vive casos de corrupción
bancaria que enfrenta a facciones de la burguesía nacional, expresados en los
medios y su tratamiento de la noticia; no hace falta decirlo, pero algunas de
las interpretaciones planteadas aquí tienen muy presente los pormenores o
entretelones del suceso; no obstante, se cita poca información directa respecto
al caso.
2.
Aspectos de orden teórico
La
Sociología Política comparativa aún tiene que alcanzar acuerdos unánimes sobre
la definición del concepto "corrupción", aunque, para fines del presente ensayo,
seguiré el camino trazado por Gibbons (1993) al identificar como corrupto todo
comportamiento que, de convertirse en conocimiento público, conduciría a un
escándalo. Esta definición tiene en cuenta las actitudes, e implica que un acto
pudiera ser corrupto en algunas ocasiones y lugares, pero no en otros. A menudo,
la variación cultural entorpece los estudios comparativos sobre la corrupción:
el comportamiento escandaloso en un país podría considerarse normal en
otro.
La
definición de una conducta escandalosa y corrupta varía según la época y el
lugar. Heidenheimer (1993) nos proporciona el mejor marco para analizar la
corrupción desde una perspectiva comparativa. Se muestra a continuación una
parte de su análisis de indicadores de conducta externa, con ciertas variaciones
que vienen al caso Ecuatoriano.
La
corrupción desde una perspectiva comparativa
|
Punto |
Indicadores |
Actitud
publica |
|
1. |
Las
autoridades se desvían de la ley en aspectos menores para beneficiar a los
amigos |
Frecuente |
|
2. |
Las
autoridades aceptan obsequios como muestra generalizada de buena voluntad
|
Muy
frecuente |
|
3. |
Nepotismo
en designaciones oficiales y adjudicación de contratos |
Frecuente |
|
4. |
Las
autoridades se benefician de decisiones públicas a través de negocios
complementarios (sobornos políticos directos) |
Muy
frecuente |
|
5. |
Los
clientes comprometen el voto de acuerdo con las directrices del
patrocinador |
Frecuente |
|
6. |
Los
clientes necesitan la intervención de un patrocinador para conseguir la
«vía de derecho» administrativo |
Frecuente |
|
7. |
Las
autoridades esperan recibir obsequios (comisiones ilegales) como requisito
para respetar «vía de derecho» |
Frecuente |
|
8. |
Las
autoridades toleran el crimen organizado a cambio de compensaciones
|
Frecuencia
desconocida |
|
9. |
Los
militantes cambian repentinamente su fidelidad al partido por razones
pecuniarias |
Muy
Frecuente |
|
10. |
Las
autoridades y los ciudadanos ignoran pruebas claras de corrupción
|
Muy
Frecuente |
Obviamente,
la definición de la frecuencia no tiene base estadística; es más bien un
conjunto de hipótesis de trabajo que podrían medirse de manera directa o
indirecta, si es que fuera el propósito. La validez del esquema de Heidenheimer
consiste en evidenciar los comportamientos típicos no legítimos susceptibles de
ser considerados como "corruptos" y, de esa forma, proporcionarnos un marco de
comprehensión.
La
tipología citada permite hacer más explícito el carácter subjetivo y volátil de
la definición de la corrupción. La corrupción blanca se emplea para
referirse a prácticas que no son reconocidas como corruptas ni por la opinión
pública ni por las minorías. En otras palabras, la corrupción está tan
completamente integrada en una cultura que ya ni siquiera se percibe el
problema. En esta visión culturalista, lo que aquí es corrupción (por ejemplo en
los Estados Unidos) no lo es en otro sitio (por ejemplo en Francia). La
corrupción negra tiene el mismo consenso, pero al revés: todos, minorías y
ciudadanos, están de acuerdo en estigmatizar ciertas prácticas. El desacuerdo
aparece en la opción gris: lo que unos definen como corrupción, otros no
lo consideran como tal. Es en este desajuste donde hay riesgo de que aparezca el
escándalo, en el choque entre las percepciones de unos y las prácticas de otros,
como ha ocurrido por ejemplo en el asunto de la financiación de los partidos
políticos. La opinión pública se ha conmovido por las prácticas poco ortodoxas
de los partidos, mientras éstos últimos trataban de justificarse invocando las
necesidades de la vida democrática.
De
manera general, la definición de la corrupción (con acuerdo o sin él) depende a
la vez de ciertos efectos de umbral (cuantitativos o simbólicos) y de influencia
en el sistema.
Por
otro lado, desde el punto de vista del presente ensayo, es necesario considerar
las relaciones entre algunos de nuestros términos y conceptos claves,
especialmente los de "corrupción" y "escándalo". Se sostiene que «dado que la
"corrupción" es una etiqueta definida social y a veces legalmente, y empleada
para evaluar modelos reales de conducta, la corrupción no tiene una existencia
independiente del proceso social de etiquetación» (Blankenburg et al., 1989,
914). Cuando la "corrupción" genera "escándalo"? Cuando, puesta a la luz pública
por los medios, compromete un valor y una ética; es decir, cuando conmueve la
opinión colectiva. No obstante, puede sostenerse que esta es la última etapa del
proceso por el cual la sociedad civil emite un criterio con cierto grado de
trascendencia evidenciado en la aplicación o no de penas para los sujetos
observados: «el escándalo es el estado final de la etiqueta, el estado en el
cual el público acepta que se aplicara la etiqueta» (Sherman, 1989, 895) en
donde «tiene que haber alguien que obtenga beneficios políticos y/o económicos
con la exclamación de "escándalo"» (Blankenburg et al. 1989,
916).
Sin
embargo, la tipología de Heidenheimer y la del "escándalo" descuidan una esfera
donde la corrupción es mentalizada y programada: lo privado. Esto constituye un
aspecto sobre el que no hay acuerdo. Destaquemos a este respecto que la
discusión sobre este punto es prácticamente insoluble habida cuenta de la
naturaleza misma del objeto en cuestión. La corrupción es, en síntesis, una
transacción clandestina [Claeys y Frognier, 1995], salvo allí donde por ser ya
sistemática, disfruta de un status casi oficial, de un "acuerdo" no escrito pero
conocido y aceptado por todos.
Para
poder abarcar las manifestaciones no evidentes de la corrupción recurriré a la
categoría Anomia (Durkheim, El Suicidio), pero comprendiéndola como un
comportamiento regular y estructural no legítimo que afecta en grado sumo al
sistema total. Por otro lado, para interpretar las formas articulación al
sistema anómico se utilizará el esquema diseñado por Tomasetta, sobre la base de
los modelos de comportamiento de Merton. Brevemente los paso a
revisar.
El
elemento común de toda estructura social o cultural está representado por las
metas, las finalidades y los intereses que se definen culturalmente y que se
presentan como objetivos legítimos para todos los miembros de la sociedad; esos
proyectos existenciales de grupo se presentan más o menos integradas y juntas
constituyen la jerarquía de los valores que ordenan los distintos elementos de
las estructuras, y a las estructuras entre sí, en el conjunto del sistema; junto
a ese elemento aparece otro: los modos aceptables por los cuales pueden
alcanzarse las metas vinculadas a la estructura, es decir, las finalidades
políticas del sistema.
Aquí
aparecen los "modos de adaptación" al sistema político. La aceptación del
sistema exige un comportamiento de identificación a determinado nivel; este
grado de identificación puede ser de dos tipos: a) conformidad; y, b)
innovación.
Un
individuo se adapta en "conformidad" cuando aborda la acción social como una
aceptación total de finalidades y medios; esto incluye una conformidad con el
status quo, y la sola idea de cambiar se presenta como una tensión
inaceptable.
En
cuando al modo de adaptación por innovación, Merton lo abordó con referencia
exclusiva a la actividad económica, colocándolo en la esfera de los
comportamientos desviantes; por tanto, se cumple mediante el uso de recursos
institucionalmente prohibidos, pero que suelen ser eficaces para lograr
apariencia de éxito, riqueza y poder. Todas la direcciones apuntan, entonces, al
hurto, al delito, al vicio organizado, etc. En el fondo, el comportamiento
innovador definido por Merton tipifica la "legalización social del
comportamiento anómico" como remedio a un generalizado límite impuesto por la
institucionalidad.
Finalmente
concluiríamos con Merton que "solo cuando un sistema de valores exalta,
prácticamente sobre cualquier otra meta, ciertos objetivos de éxito comunes a la
población en general, en tanto que la estructura social bloquea de modo riguroso
las vías aceptables para alcanzar esas metas a una parte considerable de la
población, se desarrolla a gran escala el comportamiento
desviante".
3.
Escenarios de partida: elites, poder y democracia
Tal
como se revisó en el apartado anterior, la repercusión inmediata de la
corrupción como fenómeno invisible consiste en la imposibilidad de medirla
directamente; por ello, el presente estudio propone el desarrollo de
observaciones del comportamiento de variables probablemente no relacionadas
directamente con el problema de estudio (al menos no formalmente); esta forma de
observar la corrupción se plantea para casos o contextos como el nuestro; las
variables a considerar son las siguientes (tomando una situación hipotética como
escenario):
|
Variable |
Comportamiento |
Interpretación |
|
Grado
de alternancia de las elites |
con
alteración en determinado nivel |
ausencia
de consenso en las elites sobre mecanismos de operación;
aceptación |
|
Grado
de movilidad de los distintos estratos sociales, aun en situaciones
críticas |
centrado
en ciertos estratos |
solo
ciertos estratos están integrados a los mecanismos construidos por la
elite |
|
Niveles
de estabilidad del sistema políticas |
no
constante |
la
falta de consenso en las elites se muestra en una inestabilidad del
sistema democrático |
|
Frecuencia
de escándalos publicados por los medios |
alto |
las
elites se empeñan en estigmatizar como escandaloso la actitud de la
facción contraria |
Grado
de movilidad o circulación de las Elites:
Vilfredo Pareto definió como la circulación o la alternancia de las
élites aquel comportamiento desarrollado por los estratos altos orientado a
"conservar, por lo menos para los fines del poder, las relaciones existentes de
poder y, por otro lado, para establecer nuevas combinaciones de tales
relaciones". La no alternancia de las elites en el poder inicia su degeneración
por la vía autoritaria de la corrupción, en lugar de mantener el férreo
compromiso del deber político democrático para la conducción del Estado,. El
manejo del Estado es asumido como un medio para enriquecerse, descuidando, cada
vez más, las más elementales obligaciones del buen gobierno. Estas conductas se
reproducen y alcanzan a todos los sectores de la elite en el poder
(empresariales, intelectuales, financieras y de toda índole). Un ejemplo
de ello son las siete décadas del gobierno PRI en México. La explicación de este
fenómeno tiene dos componentes:
A)
incompetencia, desgano e ineficacia para gobernar; por ello, hoy es más notorio
que antes los errores en la conducción del Estado.
B)
La acumulación desmedida de riqueza como valor o principio
existencial.
Un
informe de la fiscalía en el caso Filanbanco determinó que dicha institución
bancaria, previo a su traspaso al poder estatal, en el período comprendido entre
el 21 de septiembre y el 2 de diciembre de 1998, recabó de sus fuentes de
financiamiento 30 mil millones de sucres, pero desembolsó cerca de 3 billones de
sucres lo que demuestra que cayó en iliquidez.
Todas
las estimaciones iniciales sobre el caso Filanbanco establecen que esos
desembolsos formaron parte de un conjunto de créditos especiales denominados
"vinculados", muy usuales dentro del sistema financiero y no percibidos como
corrupción debido a este mismo factor de generalización (corrupción blanca). La
elite implementó este mecanismo con la finalidad de utilizar recursos líquidos
del sistema bancario para la financiación de actividades empresariales propias.
Es un caso típico de mantenimiento de mecanismos ocultos, invisibles, para
sostener e incrementar el status, el poder. Se puede afirmar que pertenece al
tipo negro de corrupción.

Fuente:
El Universo, febrero 2000.
Grado
de movilidad de los distintos estratos sociales:
Ciertos estratos cercanos a las elites tienen una movilidad positiva, mientras
que la movilidad efectiva social es negativa. En el caso ecuatoriano, por
ejemplo, se debe observar el tipo de movilidad experimentado por los estratos
bajos y medios a través de la variable acceso a bienes y servicios o capacidad
actual de consumo (siguiente gráfico); la conclusión obvia es una reducción de
la calidad de vida, agudizado en los períodos 1997 - 1999.
Niveles
de estabilidad del sistema político:
se expresa en la funcionalidad del sistema de democracias liberales; en nuestro
medio, en esencia, este sistema está altamente cuestionado; no obstante, no se
perciben otras opciones o, para ser más precisos, los actores políticos y las
elites no consideran la posibilidad de implementación de otro modelo; tampoco
los ciudadanos no ejercen presión en ese sentido. Por ello, a pesar de que la
democracia tal y cual está implantada en América Latina ha demostrado contemplar
grandes fallas, no existe un proyecto opcional, lo que incide en el
mantenimiento de la elite. El mantenimiento del sistema de democracias liberales
en América Latina es, por sobre todo, mérito de las políticas y formas de
dominación internacionales de los centros de poder mundial; no es percibido como
un acto de corrupción, pero, en esencia, lo es. Podríamos decir que entra en el
tipo blanco de corrupción.
Frecuencia
de escándalos publicados por la prensa:
Como en el caso ecuatoriano (la crisis bancaria) evidencia un escenario de
inestabilidad de las elites tradicionales. La elite maneja los medios masivos
cuestión que en nuestro medio, también, pasa desapercibido; es decir, constituye
corrupción gris.
Manifestaciones
como las señaladas de las cuatro variables establecidas configuran un
comportamiento regular y estructural no legítimo que afecta en grado sumo al
sistema total, es decir una configuran un escenario de Anomia
Global.
Por
otro lado, el escenario sería esencialmente incompleto si es que no se considera
una variable de contexto: el grado
de subdesarrollo; en el caso ecuatoriano y latinoamericano, es obviamente
considerable. El relacionamiento de estas variables configura un cuadro de alta
inestabilidad social actual que descubre la existencia de un sistema paralelo
decisional e integrador, esencia de la estabilidad: las decisiones y operaciones
no legítimas incorporadas en el comportamiento de las elites (gráfico
anterior).

Uno
de los efectos indirectos de esta interpretación consiste en la exculpación del
Estado. El supuesto del proceso, entonces, es la Anomia Estructural que se
verifica en la construcción y funcionamiento de un sistema paralelo al Estatal o
legítimo, concebido e implementado por las elites.
Aparte
de las interpretaciones expuestas respecto al comportamiento de la elite, es
decir la acumulación desmedida de riqueza como valor o principio existencial,
por un lado, y la incompetencia, desgano e ineficacia para gobernar, por otro,
hay factores externos que ejercen presión con dirección a la Anomia Estructural.
Consideremos los siguientes argumentos.
El
neoliberalismo observa a la corrupción como una de las manifestaciones de los
mercados negros originados por el exceso de intervencionismo estatal. Cuanto más
interviene el Estado, más reglamenta y más fomenta la invasión de las
burocracias, más riesgos hay de que se den procedimientos y mercados paralelos,
origen de comportamientos delictivos. Por el contrario, los que no están
convencidos de la perversidad intrínseca del Estado o de los méritos evidentes
del mercado, insisten en otro aspecto: el debilitamiento de la ética pública, la
deslegitimación del Estado como encarnación del interés general, la disolución
de los valores colectivos por la búsqueda del beneficio y la defensa de
intereses egoístas y privados. Hay que señalar, con relación a la definición
dada por el Neoliberalismo, los siguientes aspectos:
a.
Los
mercados negros son Mercados Negros Internacionales. Estos implican la
realización de actividades totalmente ocultas; es decir, implican Corrupción
Negra.
Es
obvio que la decrepitud del Estado contribuye definitivamente para la mantención
de varios tipos de corrupción. Pero este mismo Estado ha sido mantenido durante
largo tiempo por la elite como medio para impulsar sus planes de enriquecimiento
ilícito. El Estado es el punto de unión de lo público y de lo privado, utilizado
por la elite, especialmente en los sectores en los que el gestor público no está
sometido a unas reglas totalmente obligatorias, para sostener un sistema
oculto.
Las
relaciones de corrupción a nivel internacional son especialmente complejas en la
medida en que mezclan intereses privados legítimos (los de la empresa) o menos
honorables (los de los intermediarios) con los intereses de socios político –
administrativos que pueden actuar en nombre de los intereses públicos
considerados legítimos (apoyo a la exportación, defensa de intereses nacionales)
o bien como partes directamente interesadas en el intercambio delictivo.
La
multiplicación de los intercambios internacionales, ciertamente, contribuye a la
prosperidad mundial y al crecimiento de los países en desarrollo. Pero como
establece Heidenheimer, "esta evolución, más o menos positiva, se sitúa en un
contexto político y comercial doblemente insatisfactorio. Por un lado, estos
intercambios económicos dan lugar, cada vez más, a una verdadera guerra
económica en la que los argumentos de venta no responden más que en parte a las
reglas del mercado: intercambios de contratos a cambio de protección militar o
política, comisiones, corrupción de los directivos de las empresas, de la
administración o de las minorías políticas. Además, por un efecto de boomerang,
los corruptores occidentales se convierten a su vez en corruptos al aceptar
donaciones o aportaciones para sus campañas electorales o incluso permitiendo
que los que se han beneficiado con sus prebendas, les paguen. La corrupción no
es un camino de sentido único, de la empresa occidental corruptora hacia los
países compradores corruptos. Con frecuencia, con demasiada frecuencia, la
corrupción se practica en el seno de una compleja red en la que el intercambio
corrupto es multidireccional y sistemático".
Heidenheimer
continúa diciendo que: "por otra parte, a diferencia de la situación que
prevalece en la mayoría de los Estados --por lo menos en el plano jurídico --el
intercambio corrupto internacional se desarrolla en un universo en el que el
Estado de Derecho es más una loable aspiración que una realidad. Sólo se puede
reprimir la corrupción por medio de las legislaciones nacionales. Aparte de que
siempre es difícil probar el delito, es iluso esperar una gran eficacia de la
represión cuando a veces los dirigentes de más alto nivel están ellos mismos en
la primera fila de los actores de la corrupción".
Añade
que "la internacionalización de los intercambios comerciales va acompañada por
la internacionalización de los flujos monetarios y por la multiplicación de los
bancos en los que el secreto de las operaciones y el anonimato de las
transacciones y de los titulares de las cuentas constituyen la regla de oro y la
ventaja comparativa más evidente. Suiza, refugio tradicional de operaciones
discretas, ha tenido que hacer algunas concesiones menores presionada por los
Estados Unidos, comprometidos en la lucha contra el tráfico de drogas y el
blanqueo de dinero; pero los pequeños cambios que se han producido en la
Confederación se han compensado o anulado por la multiplicación de bancos
off-shore y por el enmarañamiento de innumerables transacciones
cruzadas".
Por
último sentencia que "este fenómeno es tanto más inquietante por cuanto las
diversas mafias internacionales de la droga, de la corrupción y del crimen
organizado a menudo se valen de protecciones nacionales del más alto nivel (en
el caso de la corrupción, de la clase política y de la policía), beneficiándose
además de las nuevas oportunidades que ofrece la mundialización de los flujos
monetarios y del secreto de las operaciones bancarias. En algunos países de los
Balcanes o de América Latina, se ha citado con frecuencia y a veces se ha
demostrado, el pacto de las mafias y de un sector de las minorías
político-administrativas, dando un aspecto radicalmente nuevo al problema ya que
la urgencia no era ya tanto instaurar la democracia -que ha perdido todo su
sentido en este contexto mafioso y corrupto -- como la de restaurar un mínimo de
organización estatal para al menos restablecer las condiciones previas a toda
construcción democrática, es decir, la seguridad, la legalidad y la separación
de las esferas pública y privada".
¿Cuál
es el génesis de la corrupción? Revisemos los siguientes
aspectos.
Corrupción
en existe en grado diverso en todos los países a nivel mundial; en el grado o
nivel de corrupción, al parecer, inciden dos variables
fundamentalmente:
a.
nivel
de desarrollo
Países
clasificados según la reputación de corrupción de los servicios
públicos
|
Menos
corruptos |
Algo
corruptos |
Muy
corruptos | |||
|
País |
Puntuación |
País |
Puntuación |
País |
Puntuación |
|
Nueva
Zelanda |
9,55 |
Alemania |
8,14 |
España |
4,35 |
|
Dinamarca |
9,32 |
Chile |
7,94 |
Corea
del Sur |
4,29 |
|
Singapur |
9,26 |
E.E.U.U. |
7,79 |
Hungría |
4,12 |
|
Finlandia |
9,12 |
Austria |
7,13 |
Turquía |
4,10 |
|
Canada |
9,07 |
Hong
Kong |
7,12 |
Grecia |
4,04 |
|
Suecia |
8,76 |
Francia |
7,00 |
México |
3,18 |
|
Australia |
8,80 |
Bélgica |
6,85 |
Italia |
2,99 |
|
Suiza |
8,76 |
Japón |
6,72 |
Tailandia |
2,79 |
|
Holanda |
8,69 |
Sudáfrica |
5,62 |
India |
2,78 |
|
Noruega |
8,61 |
Portugal |
5,56 |
Paquistán |
2,25 |
|
Irlanda |
8,57 |
Malasia |
5,28 |
China |
2,16 |
|
Gran
Bretaña (R.U.) |
8,57 |
Taiwán |
5,08 |
Indonesia |
1,94 |
Producto
de una revisión del cuadro anterior puede afirmarse que existe una relación
inversa entre el nivel de Corrupción y el nivel de Desarrollo de un país: a
menor desarrollo, mayor corrupción; podríamos expresar esta relación de
variables mediante la siguiente ecuación:

Donde
ND es el nivel de desarrollo de un país determinado y GHQ es el
grado de corrupción correspondiente.
El
nivel de influencia externa está en relación con el nivel de estabilidad
institucional de un país dado; en los países del tercer mundo el grado de
injerencia externa no permite el desarrollo de iniciativas locales de manejo del
estado sino que, por el contrario, afirman un modelo por sobre todas las cosas,
por mucho que éste asfixie a la mayor parte de la población. La emisión de
recetas de organización social para países subdesarrollados influye en su
efectivo desarrollo; no obstante, la elite es muy receptiva a dichas recetas,
aun cuando les afecte en determinada medida, ya que hasta ahora ninguna de ellas
ha significado un cuestionamiento del status quo. Por otro lado, mantienen (como
ya se ha expuesto anteriormente) un sistema paralelo de corrupción
negra.
Todos
los factores mencionados dan como subproducto un bajo nivel de integración
social y una constante des – asimilación social. Para el caso de la elite, el
sistema paralelo es, al mismo tiempo, un sistema integrador que contribuye a la
mantención del status quo. Este sistema negro de integración se extiende a los
substratos cercanos a la elite (políticos, comunicadores, intelectuales,
funcionarios públicos, etc.) provocando, también, un cierto nivel de
integración: en buen romance, propagando la corrupción negra. Sobra decir que
todos estos sujetos son conspicuos defensores de Democracia Liberal. Para la
mayor parte de la población la integración es media, baja o nula; entonces la
relación es inversamente proporcional: a menor grado de integración social mayor
grado de corrupción negra.
![]()
Donde
"Is" representa la integración social y "Cn" la corrupción negra; los símbolos
indican la inversión de la proporcionalidad; "X" es un valor constante
relacionado con la extensión del sistema paralelo.
Por
consiguiente, el sistema paralelo es, en esencia, un sistema de innovación que
genera disfunciones en la consecución de las de las metas sociales del sistema.
Los niveles de innovación en el sistema son inversamente proporcionales a la
consecución de metas sociales del mismo.

Donde
"Si" es el sistema innovador y "Ms" son las metas sociales
alcanzadas.
En
base a estas consideraciones, puede plantearse, al menos como hipótesis, que
existe una relación directa entre los tipos de Corrupción Gris o Negra y las
Democracias Liberales. Esta relación implica que:
a.
un
grupo elite maneja el estado
¿Cuándo
puede hablarse de una inversión del proceso? Probablemente, solo bajo las
siguientes condiciones:
a.
nuevos
actores políticos socialmente empoderados, con cierto nivel de legitimidad
No
es posible, por ahora, afirmar si el caso ecuatoriano se ajusta en determinada
medida al tipo planteado. Para ello, hacen falta tiempo e
información.
4.
La inversión de valores absolutos individuales
La
corrupción se ubica en los siguientes niveles:
a.
Una
elite no ética
b.
Sistemas
paralelos de corrupción negra
c.
Mecanismos
sociales integradores y desintegradores vinculados directamente con la
corrupción
En
el capítulo anterior revisamos los literales a, b y c. En el presente capítulo
abordaremos el literal d.
De
acuerdo a la Declaración de Lima de 1997, surgida de la Octava Conferencia
Anti-corrupción que se llevó a cabo en Lima, Perú, se señala que la corrupción
erosiona la base moral de toda sociedad. Sobre esta consideración, partimos de
una pregunta de tipo comprehensivo: ¿qué actitud adoptan los ciudadanos comunes
con respecto a la corrupción? Las personas no dan demasiada importancia al un
empleado público o a un oficial de tránsito; pero se escandalizan temporalmente
por la corrupción monetaria de un funcionario de alto cargo o de un político. La
opinión pública tolerará una corrupción anecdótica pero reacciona con
indignación al descubrir el carácter sistemático y planificado de la corrupción.
La
financiación ilegal de los partidos políticos, por ejemplo, es un secreto a
voces para la mayor parte de la población. Pero sólo se ha convertido en un gran
escándalo debido a ciertas condiciones, como la revelación al gran público de
unos hechos que no sospechaba ya sea por jueces que raramente escapan a la trama
o por elementos de la misma elite venidos a menos por maniobras de sus ex
socios. La corrupción en los líderes escandaliza; pero a su vez, le da al
fenómeno una trascendencia distinta: los modelos de socialización se replantean.
No
se debe soslayar la "contribución" de actores fundamentales de la transmisión de
valores absolutos en la generación de corrupción, tales como la iglesia
católica: fue esta la que, a finales del siglo XV y por la gracia divina,
repartió el nuevo mundo entre los españoles y portugueses y por ende los
productos de los "descubrimientos". También podría achacarse el mayor grado de
corrupción experimentado por los países del tercer mundo por el tipo de hombre
europeo que emprendió la conquista de nuestras tierras y la ética transmitida
por estos a las colonias a partir del siglo XVI; si observamos con detenimiento,
los sitios en donde ha dominado el protestantismo experimentan actualmente
corrupción baja y media; mientras aquellos en donde ha dominado el catolicismo,
como en el caso de América Latina, se observa niveles altos de
corrupción.
La
reacción de la opinión pública frente a hechos de corrupción depende de
elementos totalmente disímiles:
a.
Los
actores de la trama, por lo general son líderes o personas públicos, ya sea
políticos o grandes empresarios.
¿Qué
implicaciones puede tener el hecho que un Líder social (un presidente de la
república, por ejemplo) esté implicado en un escándalo de corrupción? Obviamente
varias, empezando por el hecho de cómo el asunto fue a dar a la "luz" pública
generalmente tiene también "intereses" nada claros o definitivamente muy
oscuros. América Latina está llena de escándalos de corrupción de este tipo más
difícilmente se podrían realizar mediciones al respecto; no obstante se pueden
desarrollar aproximaciones hipotéticas y plantear que la afectación a la
conciencia colectiva es en el nivel de:
·
el
perfil típico del Líder
La
conciencia colectiva, y dentro de esta la ética pública, es un producto
histórico. Si esta es sostenida por una serie de tradiciones o de reglas más o
menos interiorizadas, el actor de corrupción protagonizados por los Líderes
sociales han promovido la deslegitimación de estos valores, lo que ha tenido la
consecuencia de aumentar de alguna forma el "coste moral" de la corrupción. Es
decir, no solo es el perjuicio, generalmente económico al estado o a cualquier
otra institución; es también el nivel de afectación a la frágil valoración
colectiva de la moral de sus líderes, lo que se reproduce en la socialización.
No es posible aproximar el tamaño de la afectación, pero baste ver la reacción
de la colectividad o de los ciudadanos en términos temporales: ningún caso tiene
continuidad sino existe entidad que lo asuma.
Los
medios de comunicación tienen mucho que ver en el problema: ellos denuncian el
escándalo y explotan la noticia pero no evalúan los efectos negativos de ésta ni
promueven el interés colectivo en el caso. Luego de un tiempo en el aire, la
noticia pierde efecto en el público y el tema se desecha.
Por
otro lado, en una sociedad sin vínculos efectivos de integración ¿cómo se puede
exigir a los individuos proceder de acuerdo a ética intachable?
Otro
talón de Aquiles es Sistema Educativo, en especial en su nivel Básico, y las
condiciones en la que éste se desarrolla. El viejo estado centralista y
concentrador, todavía en píe en nuestro medio, también propicia, por su
ineficiencia, la corrupción a nivel espiritual en este ámbito. El sistema
educativo público, aun obsoleto y con maestros mal pagados, constituye una clara
muestra de ello. El problema se incrementa una vez que el asunto es manejado
desde los políticos profesionales, lo cual dificulta su comprensión por los
ciudadanos.
¿De
dónde pueden provenir las alternativas?
En
cierta medida, el fenómeno del crecimiento de los movimientos religiosos
pentecostales (iglesias no católicas) motivado por la crisis emotiva de la
población, contribuye a presionar al individuo hacia un tipo de actitudes
legítimas más que ningún otro mecanismo implementado por el Estado. La
integración social por medio de la religión tiene, aparentemente, más ventajas
de las que se han podido poner de manifiesto; esto implica el incremento del
Protestantismo en detrimento del Catolicismo, que es la religión
oficial.
Sin
embargo, el cambio debe operarse, por sobre todas las cosas, en el nivel
político; la revisión del sistema es un imperativo tanto como lo es el cambio de
actitud de la elite frente al manejo de los intereses colectivos. Nuestra
Democracia es institucional y espiritualmente débil: todos los signos nos llevan
a pensar que no es percibida como un valor absoluto por parte de los ciudadanos
comunes. ¿Si la elite no la respeta, que podemos esperar de aquellos actualmente
ubicados por debajo de la línea de la pobreza? Es necesario que las
instituciones de nuestro país sé rediseñen desde la perspectiva del ejercicio
Democrático y darle a esta una base ética de valores absolutos. Solo así podemos
esperar que por ella no juren tanto los pobladores del cielo como los del
infierno.
La
corrupción es un problema eminentemente político. Las elites que han manejado al
país hasta ahora la han hecho funcional a sus aspiraciones de mantención del
Status Quo.
La
explicación del porque en los últimos tiempos se han hecho públicos un sin
número de casos de corrupción no se debe a un sinceramiento social.
Aparentemente, la explicación a la importancia que se le ha dado al problema se
debe buscarla en otra parte: por un lado, en disputas internas de las elites por
el poder; por otro lado, en ciertas exigencias planteadas desde el contexto
internacional (globalización) que presionan a las elites a ciertas actitudes
frente al manejo del Estado y del sistema productivo.
La
debilidad institucional de la Democracia en nuestro medio ha contribuido al
sostenimiento de un sistema paralelo integrador de corrupción negra frente al
sistema legítimo en plena crisis. Este sistema es concebido y mantenido por la
elite tradicional.
A
pesar de las deficiencias estructurales, el problema de la corrupción no tiene,
en rigor origen, en el Estado, sino en las Elites que han manejado el Estado. El
supuesto del proceso, entonces, es la Anomia Estructural que se verifica en la
construcción y funcionamiento de un sistema paralelo al Estatal o legítimo,
concebido e implementado por las Elites.
La
principal repercusión de los hechos de corrupción por los medios masivos ha sido
su coste moral. Cuando la ética pública no apropiada, cuando la opinión pública
tiene en general un concepto negativo de la política, la corrupción se tolera
porque se considera una consecuencia inevitable del ejercicio del poder.
Los
medios de comunicación son indispensables para la formación de una opinión
colectiva, especialmente sobre una cuestión tan secreta y clandestina por
definición. Sin embargo, su accionar está en función de la actualidad de la
noticia; una vez que esta pierde actualidad pasa al olvido contribuyendo a que
los ciudadanos comunes mantengan una actitud apática en esencia.
Es
correcto que la ineficiencia de los servicios públicos genera corrupción; pero
también es cierto que el nivel de integración social y la percepción de metas
sociales es baja. No se puede pretender una óptima relación del ciudadano común
con las reglas institucionales si aquel se encuentra fuera o se siente fuera de
los propósitos de la sociedad.
6.
Referencias
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Bresson, J. Corrupción, poder discrecional y rentas, 1993.
Declaración
de Lima: Octava Conferencia Anti-corrupción, 1997.
Diario
"El Universo", Domingo, 11 de Junio del 2000.
Gunn
McRae, Donald, Vilfredo Pareto. Enciclopedia de las Instituciones
Políticas.
Fukuyama,
Francis, El Fin de la Historia y el Ultimo Hombre. 1992.
Heidenheimer,
Arnold J., Topografía de la Corrupción. 1989.
Mény,
Yves, Corrupción "fin de siglo": Cambio, crisis y transformación de los
valores.1996
Michel
Poniatowski, Conducir el cambio: Ensayo sobre el poder.
Paz,
Octavio, Tiempo Nublado. 1982
Steven
R. Reed, La Corrupción Política en Japón. 1996
Tiryakian,
Edward, Sociologismo y Existencialismo.
Tomasetta,
Leonardo, Participación y Autogestión.
7.
Descripción del trabajo "Corrupción, Democracia y
Elites.
Descriptores:
·
Definición
del concepto corrupción
Rubén
Aroca J
Sociólogo