El SIDA (Síndrome de
inmunodeficiencia adquirida)
El
SIDA (AIDS, en inglés) es una de las enfermedades que más preocupan a la
sociedad mundial hoy en día. Esto se debe principalmente a que muy poco se sabe
acerca de los métodos para controlar el virus, además de que dicho mal se está
extendiendo a lo largo y ancho del mundo a una velocidad alarmante. Cada 10
minutos alguna persona se contagia de esta enfermedad. Por esta razón resulta
de suma importancia conocer más acerca de qué es el VIH-SIDA, cómo se transmite
y cómo se puede llegar a prevenir.
¿QUÉ
ES EL SIDA?
Síndrome =
conjunto de signos y síntomas.
Inmunodeficiencia =
agotamiento importante del sistema inmunitario.
Adquirida = debida
a un virus contraído por el enfermo durante su vida. La enfermedad no es
hereditaria.
Cuando
el VIH ingresa en la corriente sanguínea, se adhiere al linfocito, y
transcribe el ARN vírico en ADN, que se introduce en el núcleo
del linfocito para formar parte del código genético de la célula. Cuando sucede
esto, el virus va destruyendo poco a poco los linfocitos T4, pero
el sistema inmunitario es fuerte aún y puede ir regenerando los linfocitos
destruidos; en esta etapa los síntomas no se presentan en la persona.
EL
SIDA, es el conjunto de manifestaciones clínicas que aparecen
como consecuencia de la depresión del sistema inmunológico debido a la
infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Una persona
infectada con el VIH va perdiendo, de forma progresiva, la función de ciertas
células del sistema inmune llamadas linfocitos T CD4, lo que la hace
susceptible a diversas infecciones como neumonías o micosis. En algunos casos,
estas infecciones oportunistas (infecciones por microorganismos que normalmente
no causan enfermedad en personas sanas pero sí lo hacen en aquellas que han
perdido, en parte, la función del sistema inmune) pueden llegar a provocar la
muerte o el desarrollo en el paciente de diversos tipos de cáncer.
Al principio de la década de 1980 se detectaron diversos fallecimientos debidos
a infecciones oportunistas que también se habían observado en pacientes transplantados
que recibían una terapia inmunosupresora para evitar el rechazo al órgano
transplantado. Al parecer, un gran número de estos fallecimientos se producían
en varones homosexuales. En 1983, un especialista francés en cáncer, Luc
Montagnier, del Instituto Pasteur de París, consiguió aislar un nuevo
retrovirus humano en un nódulo linfático de un hombre que padecía un síndrome
de inmunodeficiencia adquirida. Por esas mismas fechas, científicos americanos
consiguieron también aislar un retrovirus en enfermos de SIDA, así como en
personas que habían mantenido relaciones con pacientes con SIDA. Este virus,
conocido como VIH en la actualidad, resultó ser el agente causante del SIDA.
Es
importante considerar que el contraer una infección por VIH no implica necesariamente
que la persona vaya a desarrollar el síndrome de inmunodeficiencia adquirida,
aunque a aquellos pacientes a los que se les detecta la infección por VIH se
les considera, erróneamente, como enfermos de SIDA. De hecho, se tiene
constancia de que algunas personas han sufrido una infección por VIH durante
más de diez años sin que, durante este tiempo, hayan desarrollado ninguna de
las manifestaciones clínicas que definen el diagnóstico de SIDA. En 1997 se
estimó que más de 30 millones de personas en el mundo estaban infectadas por el
virus VIH o padecían SIDA (29,5 millones de adultos y 1,1 millones de niños).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que desde 1981, cuando los
primeros casos de SIDA fueron detectados, hasta finales de 1998, más de 12,9
millones de adultos y niños han desarrollado las manifestaciones clínicas que
definen el SIDA. En este mismo periodo se han producido 11,7 millones de
fallecimientos por esta causa. España es el país europeo con mayor incidencia
de la enfermedad y ocupa el segundo lugar (después de Estados Unidos) en número
de casos dentro del mundo occidental.
HISTORIA
DE LA EVOLUCIÓN DEL SIDA
Los
orígenes del SIDA aún no están muy claros. Se sabe que en 1981 surgió una
epidemia la cual creció rápidamente. En un principio los científicos pensaron
que se debía a un nuevo virus creado por la CIA o por la KGB. Sin embargo desde
1959 se han detectado casos de SIDA y de VIH-1 y VIH-2 en África y desde 1968
en Norteamérica.
Los
virus del SIDA, el VIH-1 y el VIH-2, podrían constituir una invención antigua
de la naturaleza, según sospechan los biólogos. Pertenecen a la familia de los
retrovirus, cuya información genética está contenida en una molécula de ARN en
vez de ADN, como es habitual en la mayoría de los seres vivos.
El
VIH-2, endémico en África occidental y que se ha propagado principalmente a la
India y Europa, está emparentado con el virus SIVsm del mono mangabey y el
SIVmac del macaco. El pariente simiesco más próximo del VIH-1, endémico en
África central desde donde se ha extendido a América del Norte y Europa, es el
virus SIVcpz del chimpancé. El estudio de los genes de estos virus y de otros
hallados más recientemente, como el SIVmnd del mandril y el SIVagm del mono
verde, apunta a que todos ellos se separaron al mismo tiempo de un antecesor
común.
El descubrimiento en 1989 del VIH-2 ALT, una variante del VIH-2 más remota que
algunos SIV, parece indicar que el virus del SIDA existía en el continente
africano casi un siglo antes de que surgiera la epidemia.
DESARROLLO
DE LA ENFERMEDAD
Desde que una persona se infecta con el VIH hasta que desarrolla el SIDA suelen
transcurrir entre 6 y 10 años. El estudio de la evolución de la enfermedad
puede realizarse a través de distintos marcadores de laboratorio o por las
manifestaciones clínicas que van apareciendo. Dentro de los marcadores
bioquímicos podemos considerar el descenso de la cifra de linfocitos T CD4 que,
hasta hace relativamente poco tiempo, ha sido la principal referencia para
catalogar el estadio de evolución de la enfermedad. Desde 1996, la
determinación de la cantidad de virus circulante en la sangre de la persona
infectada, que recibe el nombre de carga viral, se ha convertido en el
principal marcador de la evolución de la enfermedad.
La
mayoría de los pacientes experimentan, al cabo de unas tres semanas de haberse
infectado con el virus VIH, una serie de síntomas pseudogripales como fiebre,
cefalea, eritema, linfoadenopatías y sensación de malestar. Estos síntomas
desaparecen al cabo de una o dos semanas. Durante esta fase, llamada fase de
infección aguda, el VIH se multiplica a una gran velocidad, sufriendo diversas
mutaciones genéticas. En un primer momento, se produce un descenso de la cifra
de linfocitos T CD4 pero, al poco tiempo, alcanzan unas cifras normales en
respuesta a una activación del sistema inmunológico. Los individuos son
altamente contagiosos durante esta fase.
A
continuación se pasa a una fase, llamada fase asintomática, que puede durar
diez años o más. Durante este periodo, el virus continúa replicándose causando
una destrucción progresiva del sistema inmune. El recuento de linfocitos T CD4
suele ser normal.
En
la fase siguiente, denominada fase sintomática precoz, se suele iniciar el
desarrollo de síntomas de enfermedad clínica y suelen aparecer infecciones
oportunistas leves.
Se
llega, por último, a la fase denominada SIDA o fase de enfermedad avanzada por
VIH en la que aparecen las infecciones y tumores definitorios del síndrome de
inmunodeficiencia adquirida.
INFECCIONES
OPORTUNISTAS Y TUMORES
Los fallecimientos de enfermos con SIDA no suelen deberse a la infección por el
propio virus, sino a la aparición de infecciones oportunistas o al desarrollo
de ciertos tumores. Las infecciones se desarrollan cuando el sistema inmune no
puede proteger al organismo frente a diversos agentes infecciosos que
habitualmente se encuentran en el medio ambiente y no provocan enfermedad. El
desarrollo de alguna de las diferentes infecciones oportunistas, llamadas
enfermedades definitorias del SIDA, junto con el descenso de la cifra de
linfocitos T CD4 es lo que determina el diagnóstico clínico de la enfermedad.
La
infección oportunista más frecuente en pacientes con SIDA es la neumonía debida
a Pneumocystis carinii, que es un protozoo que se suele encontrar en las vías
respiratorias de la mayoría de las personas. Distintas neumonías bacterianas
están, junto con la tuberculosis, frecuentemente asociadas con el SIDA. En la
última fase sintomática de la enfermedad la infección por Mycobacterium avium puede
causar fiebre, pérdida de peso, anemia y diarrea. Ciertas infecciones
provocadas por bacterias del tracto gastrointestinal también pueden cursar con
diarrea, pérdida de peso, anorexia y fiebre. También son comunes, durante las
fases avanzadas, enfermedades causadas por distintos protozoos, especialmente
toxoplasmosis del sistema nervioso central.
Las
infecciones por hongos también son frecuentes en pacientes con SIDA. La
infección mucocutánea por Candida albicans suele ocurrir en fases tempranas y
anuncia el inicio de la inmunodeficiencia clínica. El Cryptococcus es la causa
principal de las meningitis que desarrollan los enfermos de SIDA.
Las
infecciones virales oportunistas, especialmente las debidas a herpesvirus, son
muy frecuentes en pacientes con síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Los
citomegalovirus, miembros de esta familia de virus, infectan la retina y puede
provocar ceguera. Otro herpesvirus es el virus de Epstein-Barr, que se ha
relacionado con la aparición de linfomas (tumor de las células sanguíneas). La
infección por el virus herpes simple, tanto tipo 1 como 2, también es
frecuente, provocando lesiones perianales y alrededor de la boca muy dolorosas.
Muchos
pacientes con síndrome de inmunodeficiencia adquirida desarrollan, además, tumores,
siendo los más frecuentes los linfomas de células B y el sarcoma de Kaposi. El
linfoma es una manifestación tardía de la infección por VIH y se desarrolla
cuando existe una gran depresión del sistema inmune. Puede afectar a cualquier
órgano y principalmente al sistema nervioso central. El sarcoma de Kaposi es
una neoplasia multifocal que se manifiesta por el desarrollo de nódulos
vasculares en piel, mucosas y vísceras. Es una manifestación precoz de la
infección por VIH y puede aparecer con recuentos normales de linfocitos T CD4.
Es la neoplasia más frecuente en pacientes infectados por el virus de la
inmunodeficiencia humana y se caracteriza por la aparición de lesiones cutáneas
de color rojo o púrpura.
¿CÓMO
SE CONTAGIA EL SIDA?
El
virus del SIDA, para fortuna de todos los seres humanos, no puede transmitirse
como el resfriado común, pues necesita de determinadas condiciones para ser
transmitido y sobrevivir dentro del nuevo organismo que habita.
El virus es frágil, no permanece con facilidad y además tiene un periodo muy
corto de actividad fuera del organismo. Además es sensible al calor, no puede
resistir más allá de los 60 grados centígrados, por lo cual cuando penetra en
el cuerpo necesita entrar en contacto inmediatamente con la sangre del nuevo
individuo contagiado.
Otra ventaja que tiene el virus para el hombre es que para poder infectarlo
necesita penetrar con una cantidad determinada de virus, si no lo puede hacer
de esta manera, la persona puede ser inmune a la infección. Los lugares en los
que se encuentra en cantidades que pueden causar la infección son en la sangre,
el esperma, flujo vaginal, leche materna y otras secreciones vaginales. Así
mismo, se puede encontrar en otros fluidos corporales pero en cantidades
inferiores.
Existen diferentes medios de contagio, que se describen a continuación:
Transmisión
sexual
En
un principio se decía que los contagios sólo se producción a consecuencia de
prácticas homosexuales; sin embargo, hoy en día se puede ver que también las
heterosexuales son una fuente de contagio.
Para
que el virus se transmita de esta manera es necesario que exista penetración
sin protección, la penetración puede ser por medio vaginal o anal. El virus se
transmite debido a las heridas microscópicas que toda penetración provoca, así
es como al momento de estar la herida abierta, el semen o el flujo vaginal
infectado entra en contacto con la sangre de la otra persona. En teoría, el
sexo oral es también una fuente de infección siempre y cuando existan heridas
en la boca o en el miembro de la pareja.
Por
otro lado es preciso apuntar que los besos no lo transmiten, a pesar de lo
intensos que lleguen a ser, pues la cantidad de virus encontrada en la saliva
no es suficiente para el contagio. Si embargo, si existen heridas expuestas en
ambas personas, sí puede llegar a transmitirse dicho mal.
Transmisión por sangre
La
sangre es la fuente más importante de contagio, pues es una zona donde la
cantidad de virus concentrada es la indicada para infectar a cualquier persona.
Hoy en día la transfusión de sangre a través de un banco no genera gran
problema, dado que desde 1985 todos los donantes deben someterse a las pruebas
correspondientes de detección de VIH. Sin embargo, las jeringas si representan
un verdadero peligro, pues las personas que consumen drogas inyectables
comparten sus jeringas provocando así un foco de infección, es además
importante mencionar que las cucharas para preparar las drogas también pueden
estar infectadas.
Se
ha dicho que los artículos como las pinzas, tijeras de peluquero navajas de
afeitar, cepillos dentales, etc. pueden estar infectados. Es por esto que se
requiere que antes de ser usados por una nueva personas sean sometidos a la
autoclave, la cual calienta el objeto con el fin de reducir la posibilidad de contagio.
Transmisión
de la madre al hijo
Esta
transmisión puede producirse durante el embarazo a través de la placenta o bien
durante el parto. Una mujer VIH positiva tiene entre un 20 y un 50% de
probabilidades de tener un bebé infectado , porcentaje que varía según los
países. Es por esta razón que se aconseja a toda mujer VIH positiva que quede
embarazada; además, el riesgo de infección aumenta con el empeoramiento del
estado de la madre.
Después
del nacimiento, el amamantamiento es una fuente potencial de transmisión del
virus, por lo que también se recomienda a las mujeres VIH positivas que no
amamanten a sus hijos.
SÍNTOMAS
PRINCIPALES
• Agotamiento prolongado e inexplicable.
• Glándulas hinchadas (nódulos linfáticos).
• Fiebre que dure más de 10 días.
• Resfriados.
• Exceso de sudor, especialmente de noche.
• Lesiones de boca incluyendo llagas y encías hinchadas y dolorosas.
• Dolor de garganta.
• Tos.
• Acortamiento de la respiración.
• Cambio en los hábitos, incluyendo el estreñimiento.
• Diarrea frecuente.
• Síntomas de una infección específica (tales como cándida, neumocistis, etc.).
• Tumores (sarcoma de Kaposi)
• Erupciones en la piel u otras lesiones.
• Pérdida de peso no intencionada.
• Malestar general o inquietud.
• Dolor de cabeza
Además de estos síntomas se pueden presentar algunos más. Es importe mencionar
que en un principio, es decir, al momento de la infección no se presenta ningún
síntoma notable
El
VIH se transmite por contacto directo a través de sangre contaminada, semen y
otras secreciones sexuales. El virus presente en los flujos sexuales de hombres
y mujeres infectados puede pasar a la corriente sanguínea de una persona sana a
través de pequeñas heridas o abrasiones que pueden originarse en el transcurso
de las relaciones homo o heterosexuales.
Uno
de los principales mecanismos de transmisión y contagio de la enfermedad es el
uso compartido de agujas o jeringuillas contaminadas con sangre infectada. Este
modo de transmisión afecta principalmente a los drogadictos adictos a drogas
intravenosas.
En
la actualidad, la infección por VIH debida a transfusiones de sangre es muy
improbable, gracias a las pruebas que se han desarrollado para la detección del
virus en la sangre.
El
virus de la inmunodeficiencia humana puede también transmitirse desde la madre
infectada al feto por la placenta y al recién nacido a través de la leche de la
madre. Aunque sólo un 25-35% de los niños que nacen de madres con SIDA
presentan infección por VIH, este modo de transmisión es responsable del 90% de
todos los casos de SIDA infantil.
En
los países occidentales, el mayor número de casos debidos a las relaciones
sexuales se ha producido por transmisión homosexual, a diferencia de lo que
sucede en España, donde el mayor número de contagios se debe a la transmisión
heterosexual.
DIAGNÓSTICO
Aunque el síndrome de inmunodeficiencia adquirida se detectó en 1981, la
identificación del virus VIH como agente causal de la enfermedad no se produjo
hasta 1983. En 1985, la primera prueba de laboratorio para detectar el VIH,
desarrollada por el grupo de investigación de Roberto Gallo, empezó a
utilizarse en los bancos de sangre. Este test permitía detectar si la sangre
contenía anticuerpos frente al VIH. Sin embargo, durante las 4 a 8 semanas
siguientes a la exposición al VIH, la prueba es negativa porque el sistema
inmunológico aún no ha desarrollado anticuerpos frente al virus. En 1996, se
aprobó la utilización en los bancos de sangre de una prueba de laboratorio
suplementaria que permitía detectar antígenos del VIH que son proteínas del
propio virus. Esta prueba permite, por tanto, identificar el virus antes de que
el sistema inmune fabrique sus anticuerpos.
Los
Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Atlanta (CDC, siglas en
inglés) han establecido la siguiente definición para el diagnóstico del SIDA:
en un individuo VIH positivo el recuento de células T CD4 debe ser menor a 200
células por milímetro cúbico de sangre, o el individuo debe presentar alguna
manifestación clínica definitoria de SIDA como infecciones oportunistas por
Pneumocystis carinii, candidiasis oral, tuberculosis pulmonar o carcinoma
invasivo de cérvix en la mujer, entre otros.
PREVENCIÓN
Las
formas de prevenir el SIDA son diversas, cuando se trata de transmisión de carácter
sexual se tiene dos medidas a tomar.
La
primera es la abstinencia, la cual es la más segura. Sin embargo en caso de que
se haya tomado la decisión de tener relaciones sexuales con una pareja, es
necesario que se conozca bien a la pareja y que además se use un preservativo
de manera adecuada; es decir, sin que éste sufra ningún tipo de alteraciones en
su estructura, lo cual significa que no se perfore o rompa en ningún grado. El
preservativo (condón) puede ser masculino o femenino, ya que se ha probado que
es el único medio de prevenir el casi al 100%, puesto que se ha probado que en
ocasiones el virus ha logrado traspasar el condón.
Para
los casos de transmisión sanguínea es necesario que para hacerse una
transfusión se acuda a un centro confiable. Para el caso de las drogas
inyectables, es necesario que no se compartan las jeringas ni ningún otro
instrumento para preparar la inyección. Por su parte, las madres que tienen el
riesgo de contagiar a su pequeño, pueden disminuir este riesgo dejando de amamantarlo
TRATAMIENTO
Existen
distintos medicamentos antirretrovirales que actúan en distintas fases del
ciclo de replicación viral. En el ciclo vital del virus hay un proceso
fundamental, denominado transcripción inversa, que consiste en la conversión del
ácido ribonucleico viral en ácido desoxirribonucleico. Esta actividad es
llevada a cabo por la enzima trascriptasa inversa. Un grupo de medicamentos
antirretrovirales, denominados nucleósidos, inhiben la acción de esta enzima;
entre éstos se encuentran la zidovudina o AZT, la didanosina o ddI, la
zalcitabina o ddC, la estavudina o d4T y la lamivudina o 3TC. Aunque los
nucleósidos interaccionan con la enzima de conversión del retrovirus, también
pueden reaccionar con las enzimas responsables de la síntesis del ADN de las
células del organismo, lo que puede hacer que resulten tóxicos y ocasionen
distintos efectos secundarios.
Un
segundo problema en el uso de nucleósidos es la aparición de formas resistentes
a la acción de estos medicamentos, debido a la facilidad del virus para
realizar mutaciones y también debido a su alta tasa de replicación, sobre todo
en las primeras fases de la infección.
Aunque
los medicamentos que inhiben la acción de la transcriptasa inversa nunca han
sido considerados como curativos, pueden frenar la evolución de la enfermedad.
Los beneficios de estos medicamentos se hacen más patentes cuando se usan en
combinación.
Los
inhibidores de la transcriptasa inversa todavía parecen más efectivos cuando se
prescriben junto a otra clase de medicamentos retrovirales llamados inhibidores
de las proteasas. El primer medicamento de este tipo fue el saquinavir, al que
siguieron otros como el ritonavir, el indinavir y el nelfinavir.
Actualmente
se considera que el tratamiento más efectivo para luchar contra el VIH es la
combinación de tres medicamentos tomados conjuntamente, dos nucleósidos
inhibidores de la transcriptasa inversa y un inhibidor de la proteasa.
Aunque
estas combinaciones pueden dar lugar a importantes efectos secundarios, cuando
se usan con precaución pueden llegar a reducir los niveles del virus en sangre
hasta cifras prácticamente indetectables.
También
se puede emplear una combinación de dos nucleósidos inhibidores de la acción de
la transcriptasa inversa junto con un inhibidor de esta enzima no nucleósido.
La nevirapina fue el primer medicamento de este tipo.
Además,
existen diversos tratamientos muy efectivos para luchar contra las distintas
infecciones oportunistas que se originan en el SIDA. Con estos tratamientos se
consigue mejorar tanto la calidad de vida como la supervivencia de los
enfermos. Distintas medicaciones frente al microorganismo Pneumocystis carinii
han permitido reducir drásticamente la incidencia de esta infección, así como
su alta mortalidad. Varios tipos de fármacos antifúngicos, como la anfotericina
B y el fluconazol, son enormemente efectivos. El ganciclovir y el foscarnet se
utilizan para luchar contra la retinitis producida por los citomegalovirus, así
como para tratar otras patologías producidas por herpesvirus.
Estadísticas
El
SIDA se ha ido propagando en el mundo. Aproximadamente 60 millones de personas
se han infectado con el virus del SIDA en el transcurso de los últimos veinte
años y 22 millones de éstas han muerto. Para 1999 ya existían 34,016,536 de personas
que vivían con el VIH/SIDA, de las cuales 24,448,700 de personas pertenecían al
África Subsahariana, lo que representaba el 71.8% del porcentaje mundial.
Para finales del año 2001 estas cifran habían aumentado: ese año murieron 3
millones de personas a causa de esta enfermedad y existían 40 millones de
personas que vivían con el VIH/SIDA, de los cuales 28,100,000 de casos y
2,300,000 de muertes pertenecían al Africa Subsahariana (ONU-SIDA). En esta
región, Sudáfrica es el país que presenta más casos y según un informe reciente
de la Organización Mundial de la Salud, casi el 25% de los adultos sudafricanos
son seropositivos o han comenzado a desarrollar la enfermedad, mientras que en
Botswana el 36% de los adultos son seropositivos. Cabe señalar que de los más
de 30 millones de personas que hoy son seropositivos, nueve de cada diez viven
en países del mundo en desarrollo.
Para
América Latina se estimaba que existían 1,400,000 adultos y niños viviendo
con el VIH/SIDA a fines de 2001 y 80 mil defunciones en ese mismo año causadas
por esta enfermedad (ONU-SIDA)..
En
el caso de México, a continuación se presentan datos de cómo es que el SIDA se
ha ido propagando en este país:
|
Año |
Notificados |
Diagnósticados |
|
1983 |
6 |
60 |
|
1984 |
6 |
198 |
|
1985 |
29 |
349 |
|
1986 |
246 |
673 |
|
1987 |
518 |
1,485 |
|
1988 |
905 |
2,069 |
|
1989 |
1605 |
2,661 |
|
1990 |
2,587 |
3,517 |
Maribel Gonzalez Campos