LA DESOBEDIENCIA CIVIL COMO FORMA DE ACCIÓN COLECTIVA NO INSTITUCIONAL EN LOS NUEVOS MOVIMIENTOS SOCIALES.
Juli Antoni Aguado i Hernández.
Universitat de València.
"Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, pero quizás desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable".
Eduardo Galeano.
"Bajo un gobierno que encarcela a alguien injustamente, el lugar que debe ocupar el justo es también la prisión".
H.D.
Thoureau.
O. INTRODUCCIÓN.
En el presente texto se analizará la desobediencia civil (DC) como una de las formas de acción colectiva no institucionales utilizadas por los movimientos sociales (MS). Este estudio se puede abordar desde, al menos, tres puntos de vista: 1) desde la historia de la desobediencia civil o siguiendo lo que decían y hacían los "clásicos" de la DC, por ejemplo; 2) desde la filosofía jurídica, punto de vista desde el cual pueden contarse por cientos las obras que discuten y analizan minuciosamente tanto el "derecho de resistencia" como la "desobediencia civil", (J.A.Pérez, 1994); y 3) desde los actores que utilizan estas formas de acción. Yo me inclino por esta tercera opción, aunque hay que aclarar desde el principio que éstos no necesariamente tienen por que ser MS, aunque uno de los actores sociales que las emplean con mayor asiduidad en sus acciones son dichos movimientos, por lo cual son sujetos privilegiados para este análisis.
Otro motivo por el cual me interesa estudiar los nuevos movimientos sociales (NMS) es, con palabras de M.Castells, que "la comprensión de nuestro mundo requiere el análisis simultáneo de la sociedad red y de sus desafíos conflictivos. La ley histórica de que donde hay dominación hay resistencia continúa en vigor. Pero requiere un esfuerzo analítico para identificar quiénes son los que cuestionan los procesos de dominación establecidos por los inmateriales pero poderosos flujos de la sociedad red" (Castells, 1998:133).
Además, este análisis se va a centrar en los medios por los que los MS buscan acceder a sus fines, como puede ser la DC, más que en los fines en sí mismos, debido a que, "si el fin (la gobernabildad) justifica los medios (encuestas y votaciones) de esta sociedad, para su transformación [y también para su estudio] podemos plantear que los medios (procesos participativos) justifiquen los fines (lo instituyente). Por eso el reto es trabajar más sobre los medios en sí mismos, y sobre su rigor instituyente" (T.R.Villasante, 1997:16).
Quisiera añadir a lo anterior que, a pesar de las apariencias, la DC constituye una expresión de disidencia individual que se puede manifestar de manera pública y colectiva, lo cual le confiere las características propias de un fenómeno social, y no sólo individual (Ibarra, 1992). Y como tal puede ser abordada.
Para llevar a cabo este trabajo, tras unas breves aclaraciones teóricas incluidas en esta introducción, empezaremos con el análisis de la acción colectiva en general. Posteriormente, pasaremos a describir los NMS y las formas de acción no convencionales empleadas por los mismos. Seguidamente, entraremos en el estudio de la DC, donde daremos una definición de la misma y seguiremos con su justificación. Terminaremos esta sección indicando qué es lo que aporta la DC a los NMS. En la sección siguiente efectuaremos unas explicaciones sobre el interés del análisis del discurso para nuestro trabajo. Para finalizar, mostraremos un breve estudio del movimiento antimilitarista para ver si concuerda con lo indicado en durante el texto.
Antes de empezar con el trabajo quisiera efectuar unas breves aclaraciones teóricas. Así, hay que destacar la labor de Berger y Luckmann (1991) al reconocer que todos los universos simbólicos y las legitimaciones son productos humanos, cuya existencia se basa en la vida de los individuos concretos y que fuera de esas vidas carecen de existencia empírica, y también que la sociedad existe sólo en cuanto los individuos tienen conciencia de ella y que la conciencia individual se determina, a su vez, socialmente. Estos autores también tienen en cuenta que el mundo, al ser una creación humana, una vez asumido, también puede ser creativamente modificado. Asimismo, podemos añadir a lo indicado por estos autores lo que nos dice S.Morgenstern, siguiendo a A.Gramsci, en referencia al ámbito concreto de la educación: "si la hegemonía nunca es total y nunca abarca la totalidad de la práctica social, tampoco la política educativa dominante, es decir, la que es planificada a través de los aparatos controlados por el Estado, agota las prácticas educativas". (1991:165).
Antes de terminar esta introducción quisiera indicar una nota metodológica, pues describiendo los rasgos fundamentales de unos fenómenos (en este caso la DC, los NMS y su discurso) y observando luego en que medida tal realidad encaja, o no, en la teoría corremos el riesgo de seleccionar los elementos que mejor encajen con el modelo previo, dando como consecuencia una fiabilidad del análisis muy discutible. Pero si actuamos al revés, aparecen las mismas posibilidades de trampa metodológica: ajustar a priori y sesgadamente la hipótesis teórica de tal forma que luego pueda tener cabida en ella el fenómeno concreto.
Después de estas aclaraciones, pasaremos ahora a analizar la acción colectiva en general.
I. LA ACCIÓN COLECTIVA.
A pesar de los mecanismos de poder y de las coerciones y determinaciones existentes en nuestra sociedad, como acabamos de ver, el mundo puede ser creativamente modificado por los individuos. Observaremos ahora que papel tiene la acción colectiva en esta labor. Eso sí, teniendo en cuenta a la hora de estudiarla, que toda acción social y política se puede considerar siempre como contextual, pues todo grupo y organización se sumerge en un proceso valorativo de lo que se debe y se puede hacer antes de decidir su estrategia, en este caso política, en el momento concreto en que se encuentran.
R.Cruz, considera la acción colectiva como "el proceso por el cual las personas realizan esfuerzos conjuntos dirigidos a influir en la distribución existen de poder. Los grupos emprenden alguna forma de acción colectiva para adquirir poder. Equiparable a la participación política, la movilización y la protesta, aunque con pequeñas diferencias, la acción colectiva es una de las posibles iniciativas efectuadas por distintos grupos sociales para responder a los conflictos planteados entre ellos" (1998:1).
La acción colectiva constituye una relación (Cruz, 1998) entre diferentes grupos de protagonistas, puesto que en la acción colectiva, en general, intervienen al menos dos partes y casi siempre más. Al establecerse como una relación, las decisiones e iniciativas de cada una de las partes se producen de manera interactiva; de ahí que programas, movilizaciones, discursos, manifiestos, rituales, acuerdos, rupturas y crisis, no sean patrimonio intelectual exclusivo de quien los elabora, organiza o realiza, sino fruto de un proceso continuo de negociación más o menos visible. Pero, además, la acción colectiva se desarrolla también como un proceso (Cruz, 1998), porque despliega una dinámica de iniciativas, respuestas, interferencias y negociaciones que ofrecen vida propia y entidad suficiente a los acontecimientos y a los desenlaces que se producen.
I.1. Las transformaciones en la acción colectiva.
En las últimas décadas se han producido transformaciones en las formas de actuar y de concebir la acción colectiva por parte de los propios actores sociales, apareciendo acciones que se expresan no tanto en términos de sujetos históricos portadores de racionalidades objetivas y teleológicas (Alonso, 1992 y 1996), como en actores que actúan cognitivamente, expresando subjetividades concretas objetivadas por las estructura social. En este despliegue los movimientos tienden a adquirir forma de red (Melucci, 1987, 1994 y 1998), que conecta lo particular con lo general, y esgrimen antes razones de estrategia para resolver o reivindicar problemas concretos que seguridades históricas portadoras de una razón universal.
Así, según A.Melucci, la movilización actual, en general, tiene una función simbólica que se plantea en diversos planos: "por una parte, proclama su oposición a la lógica que guía la toma de decisiones respecto a una política pública específica; al mismo tiempo, la movilización opera como medium, es decir indica al resto de la sociedad la relación existente entre un problema específico y la lógica dominante en el sistema; finalmente, muestra que son posibles modelos culturales alternativos, que la acción colectiva practica y difunde. La movilización también potencia la coordinación de los impulsos de innovación cultural, las demandas de carácter conflictivo y el resto de los componentes que se integran en la acción de un movimiento" (1994:147).
Después de este breve repaso al concepto de acción colectiva y a las dificultades de su estudio, pasaremos ahora a analizar, en concreto, los NMS.
II. LOS NUEVOS MOVIMIENTOS SOCIALES.
II.1. Definición.
Antes de continuar con este texto, aunque sólo me preocuparé aquí por los MS pertenecientes al «área alternativa» (Adell, 1998), o con «orientación emancipatoria», es conveniente aclarar qué se entiende por MS. Para ello seguiré la definición de Raschke, en la cual se basan Riechmann y Fernández Buey, que dice así: "movimiento social es un agente colectivo movilizador, que persigue el objetivo de provocar, impedir o anular un cambio social fundamental, obrando para ello con cierta continuidad, un alto nivel de integración simbólica y un nivel bajo de especificación de roles, y valiéndose de formas de acción y organización variables". (1995:48). No voy a entrar a discutir más detalladamente dicha definición, ya que, en principio, sirve a los efectos de este trabajo, pues una definición es siempre un instrumento operativo y no una verdad metafísica. De todas maneras, la desarrollaré un poco más siguiendo a estos autores. Así:
Los MS son un agente colectivo, aunque no unitario, pues se caracterizan por un elevado grado de pluralismo y diferenciación interna, por multiplicidad de corrientes, tendencias y formas de acción. Asimismo, son necesariamente movilizadores, y lo son mucho más que las otras formas de acción político-social basadas en la participación voluntaria, pues como la base de su poder no está garantizada por institucionalización excesiva, han de buscar constantemente el apoyo activo de los miembros de la sociedad. Para existir tienen que permanecer en movimiento. También persiguen provocar, impedir o anular un cambio social. Sus objetivos no tienen por qué ser "revolucionarios", pero sí se proponen transformar estructuras sociales relevantes. Y han de tener cierta continuidad, para poder ser distinguidos de los meros episodios colectivos. Además están caracterizados por un alto nivel de integración simbólica, cuya creación es una parte esencial de su actividad. Aunque hay que recordar que los MS son en todo momento fenómenos sociopolíticos, que operan en contextos "duros", contextos de poder político y cultural. A pesar de que la expresividad es característica de todos los movimientos (viejos o nuevos) en sus fases iniciales, cuando tienen que desarrollar su identidad común, en los NMS una de sus características es la acrecentada reflexividad de sus procesos de formación de identidad. En los MS el grado de especificación de roles es bajo, las formas de participación en ellos son múltiples y cambiantes, y no existe una militancia formal. Además, al menos en su fase inicial los MS suelen estar impulsados por grupos de individuos socioestructuralmente definidos. A todo esto se puede añadir que los NMS son, al mismo tiempo, movimientos "negativos" de protesta, de rechazo frontal de muchos rasgos perversos de las sociedades industriales avanzadas, y también portadores "positivos" de una alternativa o imagen de la sociedad mejor.
II.1. Las dos lógicas de la acción colectiva: la instrumental y la expresiva.
D.Rutch (1992), sobre la base de la distinción entre conflictos en torno al "control sistémico" y conflictos en torno a los medios del "mundo de la vida" de J.Habermas, identifica analíticamente dos lógicas de la acción, que corresponden a dos tipos ideales de la estrategia del movimiento: la lógica instrumental que implica una estrategia orientada hacia el poder, que se preocupa por los resultados de las tomas de decisiones políticas y/o de la distribución del poder político; y la lógica expresiva que corresponde a la estrategia orientada hacia la identidad, que apunta a los códigos culturales, la conducta conforme a roles, la autorrealización, la identidad personal, la autenticidad, etc. En los NMS ambas lógicas están presentes, aunque cada una puede tener pesos distintos en periodos distintos y en corrientes distintas. Incluso algunos autores, como A.Melucci (1994), nos indican que el que las acciones se planteen en el campo de los símbolos anula la vieja distinción entre los significados instrumental y expresivo de la acción, porque en la experiencia de los MS contemporáneos los resultados de su acción y la experiencia individual de nuevos códigos tienden a coincidir. Y también porque esa acción en primer lugar tiende a modificar las reglas de la comunicación, además de producir resultados calculables. No obstante, en este trabajo se considera conveniente separar analíticamente ambas lógicas.
III. LA ACCIÓN COLECTIVA Y LOS NMS.
Junto con el discurso público y su conexión con la cultura política de los ciudadanos a los que pretenden convencer, y las identidades colectivas, también las propias formas de movilización son fuente de significaciones colectivas para los NMS. Para R.Cruz, "los protagonistas de la movilización han utilizado históricamente todo un repertorio de formas y rituales de acción consagrado por el tiempo como medio de presión eficaz para negociar la consecución de sus objetivos comunes. Estos repertorios de movilización son muy reveladores de lo que las personas hacen, de cómo lo hacen y de lo que otras personas esperan que hagan. Así, las formas de movilización y su significación dependerán del conocimiento y aprendizaje de los individuos para actuar en un número relativamente limitado de posibilidades a su alcance, adaptándose a las circunstancias concretas y a sus relaciones con otros protagonistas. Las propias movilizaciones alteran las interpretación del mundo y aumentan la experiencia de los sujetos que participan en ellas y los que se encuentran a su alrededor. Constituyen uno de los principales recursos en manos de los que se ven involucrados para reforzar o aumentar los apoyos sociales, tanto a favor como en contra de los que toman la iniciativa de la movilización" (Cruz, 1997:17-18).
Pasemos ahora a ver la relación entre NMS y formas de acción colectiva no institucional.
III.1. Nuevos movimientos sociales y formas de acción colectiva no institucional.
Según Riechmann y Fernández Buey, "se da una fuerte afinidad entre MS y formas no convencionales de acción individual y colectiva. Los integrantes de los MS no sólo suelen «pensar de otro modo», sino también «actuar de otro modo»; y ello es lógico si se piensa que los movimientos surgen precisamente ante la incapacidad del sistema institucional establecido para hallar respuestas a los problemas en torno a los cuales se articula el movimiento [...] Es típico de los MS el paralelismo de formas de acción institucionales y no institucionales (acción directa)" (1995:50). Además, para estos autores, "métodos de acción colectiva no convencionales, como la desobediencia civil (la objeción fiscal, por ejemplo), la resistencia pasiva, la acción directa con fuertes elementos expresivos (por ejemplo, escalar un edificio para desplegar en él una gran pancarta, como suelen hacer los Ecofontaneros de Zaragoza o Greenpeace) o de esclarecimiento popular, las manifestaciones de masas con un notable componente lúdico, las cadenas humanas, los happenings y dramatizaciones públicas provocadoras (por ejemplo, unir dos embajadas de países en guerra con un gran reguero de sangre, como protesta antibelicista)... Una parte de lo que podríamos llamar esta «nueva cultura de la acción política» que acentúa la acción directa, provienen [...] de la contracultura norteamericana de los años sesenta (caracterizada, entre otras cosas, por la estetización de la protesta que desarrolló); en otros casos se trata de la generalización de métodos tradicionales de lucha obrera no violenta —en primerísimo lugar la huelga— a ámbitos de la vida social distintos del económico" (Riechmann y Fernández Buey, 1995:67).
Sin embargo, continúan dichos autores, "no debe pensarse que los NMS utilicen este tipo, de medios no convencionales exclusivamente, o que ello los confine a un margen no-institucional de la sociedad: por el contrario, los estudios empíricos muestran que lo característico es el uso pragmático y flexible de formas de acción no convencionales y también convencionales" (1995:67).
En cuanto a las "novedades" de las formas de acción de los NMS, estos mismos autores efectúan una síntesis de la sistematización efectuada por D.Rucht (1992). En concreto:
"a) los grupos y organizaciones de los NMS actúan con mayor autonomía de lo que era usual en otros movimientos, y en particular el modelo leninista de una «vanguardia revolucionaria»; b) no necesariamente centran su acción en el nivel nacional, sino que enfatizan la importancia de la política local; c) el significado de la participación en elecciones y la representación parlamentaria parece haber disminuido; d) por el contrario, otras formas de participación convencional, incluyendo la acción administrativa y judicial, parecen haber aumentado (lo que refleja nuevas posibilidades de intervención que antes apenas existían en estos ámbitos); e) las acciones violentas (y en particular el empleo de armas) han perdido importancia, mientras que la desobediencia civil la ha ganado; f) el repertorio de formas de acción se ha ampliado" (Riechmann y Fernández Buey, 1995:78).
III.2. Nuevos movimientos sociales y desobediencia civil.
Según R.García Cotarelo, "la DC, como práctica emergente a cargo de grupos minoritarios de carácter social, económico y político [...], se constituye hoy en el único medio razonable de cambio de las sociedades, pues se ajusta a los nuevos aspectos conflictivos que se han manifestado en la evolución social más reciente: bienestar, crisis, explosión de las comunicaciones, desigualdad acentuada, desarrollo económico, agotamiento de recursos naturales, etc." (1987:153).
Asimismo, para J.A.Pérez, "en la actualidad, no son los partidos clásicos, sino los NMS [...] los verdaderos artífices de un cambio radical de la anquilosada estructura representativa en la que el Sistema Organizado ha convertido a la democracia. [Y] la DC es una forma democrática de luchar por el reconocimiento de determinados derechos hasta conseguir que sean reconocidos por la correspondiente legislación. Desde esta perspectiva se puede afirmar que el Estado comienza donde empieza la obediencia, mientras que la democracia comienza donde lo hace la desobediencia" (1994:85). Pasemos ahora a estudiar más detalladamente la DC.
IV. LA DESOBEDIENCIA CIVIL.
Empezaremos intentando delimitar el concepto de DC, ya que existe una enorme disparidad de criterios acerca de cual es su naturaleza y su función que cumple. Así, por ejemplo, las confusiones en las que incurren quienes de manera airada reaccionan en su contra se debe a la escasa claridad con que se plantean tres tipos de problemas: el de su definición y el de su justificación, que nosotros veremos a continuación, y el de su modo de operar como táctica política, problema que analizaremos más adelante. A esto añadiremos una valoración sobre su aportación a la democracia.
IV.1. Definición de desobediencia civil.
Aquí, por comodidad y simplicidad, usaremos la definición de J.F.Malem (1990), que sigue, a su vez, la de H.A.Bedau, según el cual "Alguien comete un acto de DC, sí y sólo sí, sus actos son ilegales, públicos, no violentos y conscientes, realizados con intención de frustrar leyes —al menos una—, programas o decisiones del gobierno".
No vamos a entrar a profundizar en el concepto
de la DC, pues no hay aquí espacio para ello, de todas maneras, vamos a
efectuar aquí una breve caracterización de la misma. Así, se puede considerar
que la DC tiene los siguientes rasgos:
a) Acto ilegal. Son actos que violan una ley vigente o una decisión gubernamental obligatoria. Esto podrá ser directa o indirectamente.
b) Acto público y abierto. Para Malem (1990), esto se debe a que trata de llegar a los más amplios estratos de la sociedad y porque, al constituir una apelación para que la mayoría gubernamental reconsidere sus decisiones, deberá hacerse de tal manera que posibilite el conocimiento de las pretensiones políticas y morales de los disidentes. Además se dirige a principios públicos, a aquello que afecta a todos los ciudadanos. Se persigue apelar a la opinión pública, al electorado para que se dialogue, debata y pueda modificar su posición. Su función primaria es siempre educativa antes que preventiva de una serie de circunstancias injustas.
c) Acto voluntario y consciente. Voluntario ya que el agente, de haberlo querido, lo hubiese podido evitar, y consciente, ya que el desobediente intenta justificar su acción por una incompatibilidad existente entre la ley que cuestiona y sus convicciones político-morales.
d) Acto noviolento. Para que haya DC, según Malem (1990), es necesario que no haya violencia física, amenazas, coacciones, intimidación o cualquier otro tipo de presiones que restrinjan o eliminen la autonomía de las personas, y también que el desobediente no responda con violencia a los agentes del Estado y que una vez pronunciadas las sentencias, se someta a las decisiones jurisdiccionales, tratando siempre de alcanzar, en el ámbito de lo político, acuerdos consensuados; nunca imponiendo sus puntos de vista.
e) Intencionalidad de los autores. Por medio de estos actos de acción directa se propugnaría poner en evidencia una situación de extrema injusticia con la finalidad de que la mayoría, reflexionando sobre ello, reconsidere su posición tomando todas aquellas medidas que sirvan para su completa eliminación.
A los rasgos citados se pueden añadir los siguientes:
f) Los motivos aducidos por los disidentes. Nota esencial de la DC. Aquí se incluirían también los motivos jurídicos.
g) La organización de los actos de DC es exigida, por algunos autores, como un elemento esencial que no debe estar ausente. Aunque hay que aclarar que organización no es sinónimo de jerarquización.
h) Los actos de DC deben ser ejecutados como último recurso, puesto que se exige, previo a su realización, que se agoten todos los canales ordinarios de participación político-jurídicos.
i) Político. Según D.García, es un acto político "no solo porque se dirige al poder político ostentado por los representantes de la mayoría, sino porque es un acto dirigido y justificado por principios políticos" (1998:103).
j) Civil. La DC se puede considerar "civil" por el reconocimiento de los disidentes de la existencia de un deber general ciudadano de observar las leyes del Estado, aunque esto, no tiene porqué ser necesariamente así.
IV.2. Las dos lógicas de la DC.
Al igual que ocurría con las dos lógicas de la acción de los NMS (los sujetos de la acción), J.Raz, nos indica que la DC (el medio de la acción) puede ser realizada desde un criterio de efectividad, cuando los actos están justificados como parte de un vasto plan de acción destinado a provocar presumiblemente un cambio en la ley o en un programa, o bajo un criterio de expresividad, cuando los participantes saben perfectamente que su acción será totalmente ineficaz en el sentido aludido, pero no obstante, actuar ilegalmente estaría justificado políticamente como medio de expresar el público disenso hacia una ley o política. Así, en este segundo criterio habría que incluir también, como veremos más adelante, la referencia a la identidad de los actores y su componente utópico. Pasemos ahora a ver, aunque brevemente, el problema de la justificación de la desobediencia civil.
IV.3. Justificación y "eficacia" de la desobediencia civil.
No nos vamos a detener demasiado en el tema de la justificación de la DC, pues sobre ello y sobre el debate existente entre la legitimidad y la legalidad existen muchísimos escritos.
No obstante hay que anticipar que la DC, la posibilidad de desobedecer al derecho de forma justificada, es un claro ejemplo de que la democracia no puede reducirse a su dimensión legal ni al juego de mayorías y minorías. O como indica D.García, "la DC no sólo es un acto de protesta moralmente justificable, sino que es incluso necesaria como mecanismo de participación democrática. [Es] un instrumento de la sociedad civil dentro de la concreción institucional de una democracia radical que denominaremos democracia participativa" (1998:98-99).
Por otra parte, según J.A.Estévez Araujo, (1984), resulta imposible que el desobediente pretenda que su acción esté a priori justificada, pues si lo pretendiese se estaría presentando como encarnación de la voluntad de la mayoría, lo cual iría en contra de toda la lógica de la protesta. Pero si el problema de la justificación se traslada al momento de la reacción de la opinión pública, ya no es el desobediente quien juzga la legitimidad de una ley, sino la instancia real depositaria de la legitimidad. La legitimación de un acto concreto de DC tiene que venir mediada por la aprobación por parte de la comunidad de sus objetivos. Así, según el mismo autor, la verdadera razón por la que el desobediente civil merece respeto es que "la única arma con la que cuenta es su capacidad de convicción. No se trata tanto de que obre de acuerdo con su conciencia como de que esté dispuesto a someter sus propuestas a juicio de los demás. Alguien que obra por motivos de conciencia puede ser un fanático. El desobediente civil no lo es. No cree estar de antemano en posesión de la verdad ni tampoco pretende imponerla por la fuerza. Por eso sí merece respeto." (1984:59-60).
A lo anterior podemos añadir con B.Russell (en P.Singer, 1985), que los métodos ortodoxos son insuficientes para asegurar que los puntos de vista de los disidentes cuenten con una audiencia razonable, y la DC se justifica porque ayudará a obtener una audiencia justa, que de otra manera le es negada, a un grupo disidente. El tipo de disidencia que defiende no es un intento minoritario de coaccionar a la mayoría, sino un medio para presentar su posición.
Así, la "eficacia" de la resistencia noviolenta, y de la DC en particular, no debe medirse, pues, únicamente por el efecto que produce en los participantes en el conflicto, sino también por el efecto que provoca en los espectadores del mismo. De ahí la importancia del carácter público de la DC como estrategia de resistencia noviolenta, que ya se ha indicado en la definición de la misma.
Como vemos, el impacto informativo, tan importante para el desarrollo de la DC, también "es determinante en la propia acción de los MS, suministrando modelos de aprehensión lectura y procesamiento de las señales de la realidad, generando bucles comunicativos y de ampliación de las cuestiones críticas [...] moldeando comportamientos, estilos de vida, convenciones, etc. Esta dimensión cognitiva hace que cada vez sea más discutible medir la importancia de los nuevos movimientos por su simple capacidad cuantitativa de reclutar miembros activos, ahora es más la capacidad comunicativa y reflexiva de los movimientos lo que nos sirve para localizar su espacio e importancia civilizatoria" (Alonso, 1996:7).
Así, parece que "la "sociedad" no es solamente el resultado de la interacción cara a cara o de las normas institucionalmente organizadas, también existe como objeto de observación y reflexión" (Gusfield, 1994:108). Y la DC se podría considerar como una "herramienta" para dotar de un modelo "autoreflexivo" a la sociedad. Y un ejemplo concreto de ello sería la insumisión, que ha provocado la reflexión de la sociedad sobre una de sus instituciones, la militar. Pero sobre la relación entre los NMS, la DC y su papel como medio para sacar a la luz lo que el sistema no dice por sí mismo, hablaremos en el próximo apartado.
V. EL ELOGIO DEL CONFLICTO o ¿qué aporta la desobediencia civil a los NMS?
Según Melucci, los NMS, en su oposición a los códigos dominantes, "muestran que hacer visible al poder no significa anularlo, sino someterlo a control. Asimismo, nos recuerdan que los pactos con un poder invisible son siempre falsos y rechazan la lógica de intercambio en la cual no se hace explícita la asimetría existente. En los sistemas sociales donde los lugares del poder no son visibles y parecen neutrales, este desafío es profundamente significativo" (1994:143). Pues bien, la tarea de las formas de acción colectiva noviolentas en general, y de la DC en particular, como herramientas de los NMS, es rehabilitar la imagen del conflicto. Reivindicar su función como motor del cambio social. No negar el conflicto sino proponer formas transformadoras de abordarlo y resolverlo. Pero para ello hay que empezar por reconocer su existencia, hacerlo aflorar como tal. (AAVV, 1993). Así, estas formas de acción colectiva intentan hacer reconocible el conflicto en términos antitéticos globalizadores, tratando de convertir el caos de la contraposición de intereses y voluntades en antagonismo de proyectos. ¿Cómo? Rompiendo la dicotomía "cainista" entre paz y guerra, pues ambos polos participan de una percepción reduccionista del conflicto, que identifica su superación con la anulación del antagonista. Pero si la misma polarización de intereses y percepciones no es un atributo caprichoso de los individuos, sino producto de una situación dada, de una contraposición que subsiste por sí misma en el contexto de las relaciones institucionalizadas entre las personas, la eliminación del antagonista no resuelve nunca el conflicto. (AA.VV, 1993).
Como ya se ha indicado, la DC persigue en última instancia dar poder a las personas, a cada persona individual, para que pueda afrontar y resolver por sí misma el haz de conflictos en que se encuentra inmersa. Democracia es la participación efectiva de las personas en la toma de decisiones que les atañen, y la cultura de la desobediencia considera cualquier marco constitucional y político como un resultado pactado de anteriores conflictos históricos, tan susceptible de transformaciones pactadas ulteriores como limitado y conflictivo resulte el presente. Y esto se hace reconociendo la existencia de conflictos, haciendo aflorar las asimetrías existentes en ciertos ámbitos sociales que no son tan neutrales como se cree. Así, según Melucci, la acción de los MS ocupa el mismo terreno y es en sí misma un mensaje que se difunde por la sociedad y transmite formas simbólicas y pautas de relación que iluminan "el lado oscuro de la luna". Este tipo de acción tiene efectos sobre las instituciones y también cuestiona la racionalidad instrumental que guía a los aparatos que gobiernan la producción de la información e impide que los canales de representación y decisión de una sociedad pluralista adopten tal racionalidad como la única lógica desde la cual de gobierna sistemas complejos. La acción de los MS "revela que esa neutral racionalidad de los medios enmascara determinados intereses y formas de poder, muestra que es posible enfrentarse al enorme desafío de vivir juntos en un planeta que se convierte en una sociedad global sin discutir abiertamente sobre los "fines" y "valores" que hacen posible la coexistencia de las personas" (Melucci, 1994:121) . De ahí la utilización de la DC como forma de transmitir un mensaje a la opinión pública, para que se debatan pública y abiertamente ciertos temas.
VI. ANÁLISIS DEL DISCURSO.
A.Melucci nos indica que el análisis de los MS contemporáneos exige emplear unos criterios explicativos diferentes a los habituales. En concreto, "un enfoque adecuado para ello puede centrarse en los significados antagonistas de la acción y en la hipótesis según la cual el conflicto surge de los propios criterios que confieren sentido a la acción. La cuestión que plantean estos conflictos no son los términos del intercambio sino el propio significado de ese intercambio" (1994:144). Pues bien, ahora, siguiendo estas recomendaciones con respecto al análisis de los significados de las acciones, vamos a emprender aquí un análisis del discurso de los NMS.
Para A.Rivas, "el discurso es la forma básica de interacción a través de la cual se produce la misma realidad". Es más, "desde esta perspectiva, el analizar como se enmarca una cuestión puede ayudar a entender quien tiene más probabilidad de ganar una lucha, o qué marco puede resultar más exitoso, aunque no se responda a la pregunta de por qué y de dónde surgen los MS en el sistema social". No obstante, "...se debe explicar la presencia del actor "expresando" una posición, al mismo tiempo que el resultado expresado (marco o ideología)" (1998:199).
Como vemos, el concepto de discurso "representa una metáfora iluminadora, que se refiere a la negociación o construcción de la realidad a través de instrumentos ideacionales discursivos" (Rivas, 1998:197). Y el instrumento que ha permitido que los enfoques del discurso político introduzcan una nueva perspectiva en el análisis de la ideología y la cultura es el concepto de "marco".
VI.1. Marcos de referencia y procesos de enmarcamiento de la acción colectiva.
Podemos indicar con J.Gusfield, que la experiencia nunca es "pura", "siempre es experiencia de algo, que lleva implícito el significado o definición asignada a los fenómenos sociales" (1994:105). De ahí la importancia de la interpretación de los MS como instancias generadoras de marcos de referencia, pues así se destaca la fuerza cognitiva de los mismos para definir el significado de los acontecimientos y de los objetos hacia los que se dirigen. Es decir, los procesos de enmarcamiento destacan la relevancia de los elementos culturales e ideológicos en la vida de los MS. En efecto, según A.Rivas, "mediando entre la oportunidad política, la organización y la acción están los significados y definiciones compartidas que las personas atribuyen a la situación, sin los que no se daría el paso a la movilización, aunque se tengan oportunidades y recursos para ello" (1998:205).
Siguiendo de nuevo a este autor, podemos indicar que "para consolidar esta perspectiva de estudio creemos que son necesarios dos tipos de actuaciones: en primer lugar, precisar los conceptos de "marco" y de "procesos de enmarcamiento" y, en segundo, y sobre todo, incrementar las investigaciones empíricas sobre los marcos" (1998:206). Para lo cual creemos necesaria la fundamentación teórica que estamos realizando aquí.
Intentaremos ahora llevar a cabo estas actuaciones.
Así, en un intento de dilucidar los aspectos cognitivos de la acción colectiva, Snow, Benford, sus colegas y otros investigadores, adaptaron el análisis de los marcos de referencia inicialmente elaborado por Goffman para ilustrar la forma en que los miembros de los movimientos confieren sentido a sus mundos sociales. Veamos ahora la definición de estos conceptos:
Por procesos de enmarcamiento entendemos "los esfuerzos estratégicos conscientes realizados por grupos de personas para construir interpretaciones compartidas del mundo y de sí mismos que legitiman y motivan la acción colectiva. Nos alejamos, por tanto, de las investigaciones recientes que confunden los procesos de enmarcamiento con cualquier dimensión cultural de los MS" (Rivas, 1998:206).
Un marco de referencia es "un esquema interpretativo que simplifica y condensa el "mundo exterior" al señalar y codificar selectivamente los objetos, situaciones, acontecimientos, experiencias y las acciones que se han producido en el entorno presente o pasado de cada individuo" (Hunt, Benford y Snow, 1994:228).
Y por marco de acción colectiva se entiende "el conjunto de creencias y significados orientados a la acción que inspiran y legitiman las actividades y campañas de los mismos MS, dan sentido al mundo social de los participantes en ellos y les ayudan a conformar sus propias identidades personales y colectivas" (Rivas, 1998:207) .
Así, en el contexto de los MS, los marcos de la acción colectiva "no sólo destacan ciertos aspectos de la realidad, sino que también actúan como base para la atribución y articulación de significados" (Hunt, Benford y Snow, 1994:228).
VII. BREVE ANÁLISIS DEL MOVIMIENTO ANTIMILITARISTA.
Pasamos ahora a ver si lo que se ha indicado durante todo el trabajo sobre la acción colectiva, los NMS y la DC, coincide con las características del movimiento antimilitarista (MAM), o no es este el caso, siempre teniendo en cuenta las advertencias metodológicas efectuadas. Este estudio se hará analizando diferentes trabajos sobre el MAM, y se complementará con el análisis de marcos de significación de dicho NMS. En primer lugar veremos si dicho movimiento tiene las características indicadas en la definición de los NMS.
VII.1. el movimiento antimilitarista como NMS.
Hemos indicado anteriormente que un MS es "un agente colectivo movilizador, que persigue el objetivo de provocar, impedir o anular un cambio social fundamental, obrando para ello con cierta continuidad, un alto nivel de integración simbólica y un nivel bajo de especificación de roles, y valiéndose de formas de acción y organización variables" (Riechmann y Fernández Buey, 1995:48).
Pues bien, las características del MAM, según AAVV (1998), son las siguientes:
A) El movimiento ha construido una definida identidad colectiva, unas señas de identidad propias, desde, evidentemente, el antimilitarismo a la noviolencia pasando por una concepción pura y originaria de la democracia. [un alto nivel de integración simbólica]. B) Se ha constituido, anclado, en la autonomía, en la afirmación de la soberanía del individuo frente a la imposición militar de Estado. [obrando para ello con cierta continuidad]. C) Propone y practica un sistema de toma de decisiones basado en la informalidad, en la participación, en la horizontalidad. [un nivel bajo de especificación de roles]. D) Es, en la DC —su medio de acción principal—, radicalmente anticonvencional. [valiéndose de formas de acción y organización variables]. E) Quiere que el poder político tome decisiones a su favor; pero no tiene ningún interés en tomar él esas decisiones políticas; no tiene ninguna vocación —ni siquiera tentación— de poder político. [persigue el objetivo de provocar, impedir o anular un cambio social fundamental]. F) Por último, trata de vivir la globalidad. Intenta, en este sentido, dar sentido político a la vida privada cotidiana, de sus miembros.
Así, después de este breve repaso a sus rasgos, parece que el MAM encaja en los aspectos que hemos señalado anteriormente de los NMS.
Con respecto a las dos lógicas de la acción colectiva indicadas anteriormente, R.Ajangiz (1993), plantea que el MAM combina la lógica instrumental (abolición de la mili y del ejército) con la lógica expresiva (construcción de una identidad colectiva y de un sistema organizativo altamente informal y horizontal). Indicando que obviamente, la periferia del movimiento se moverá fundamentalmente en razón de la primera y el núcleo central dará más valor a la segunda. Por lo cual es razonable suponer que la abolición de la mili no desmovilizará al estrato más militante. Cosa que además parece que se confirma con su última campaña: la "insumisión en los cuarteles".
VII.2. La insumisión como forma de DC.
Para P.Ibarra, la definición de insumisión sería la siguiente: "La insumisión es la negativa a colaborar con el militarismo en toda su extensión. El insumiso se opone a la obligatoriedad de realizar bien un SM o bien una PSS porque considera que si se presta a ello está colaborando en el mantenimiento de un ejército y de unas prioridades militares que no sólo no comparte sino que además valora como una amenaza a la convivencia pacífica entre los pueblos y un derroche injusto que no tiene nada que ver con las verdaderas necesidades de la sociedad" (1992:92).
Después de ver lo indicado por estos autores, parece que la insumisión se ha organizado como una DC en toda regla. Cumple todas las "condiciones" de una DC modélica: es un acto público, colectivo, sin violencia, relativo a una norma social y no a una cuestión particular, y que se vale de las sanciones previstas en la ley para hacer visible su inadecuidad y convencer a la sociedad y al poder formal de la necesidad de un cambio normativo.
Pasaremos ahora a repasar parte de un estudio efectuado sobre el MAM y a fijarnos especialmente en la estrategia concreta de DC de dicho movimiento, la campaña de insumisión, para ver si lo indicado hasta ahora de forma teórica sobre dicha forma de acción colectiva, se refleja en su día a día.
VIII. ANÁLISIS DEL DISCURSO DEL MAM.
En un estudio efectuado por Bárcena, Ibarra y Zubiaga (1998), sobre los movimientos antimilitarista y ecologista en Euskadi, nos indican estos autores, como resultado de su análisis de marcos del MAM, que:
El diagnóstico del movimiento, es la represión del Estado frente a aquellos que tratan de oponerse a sus mandatos. Represión cuya injusticia sobresale porque el represaliado no es ningún violento, sino simplemente alguien que, por dictados de su conciencia, se niega a ir al SMO y pretende abolir la violencia institucional de los Ejércitos. La represión ha sido la respuesta del Gobierno. Pero su exitosa utilización por el movimiento es tan evidente que el propio movimiento no ha tenido inconveniente en reconocerlo públicamente.
En cuanto a la estrategia comunicativa identitaria, el objetivo del movimiento es marcar unas señas, delimitar un territorio común y compartido, con el fin de definir una identidad colectiva por la que —hacia dentro— resulte satisfactoria la permanencia y militancia en el grupo y —hacia fuera— el grupo sea apoyado, visto con simpatía o, al menos tolerado. Según dichos autores, aquí, los dos marcos centrales han sido: el antimilitarismo, que ha conectado extraordinariamente con el desprestigio del ejército en general (y con la cultura anti-ejército español en el País vasco); y la exclusividad de métodos de lucha no convencional, pero pacíficas. Hay que indicar aquí que ambas dimensiones también formarían parte del marco de pronóstico del MAM.
A esto hay que añadir, como acabamos de ver, que la insumisión se organiza como DC no sólo porque en ese momento político se entiende como la opción más verosímil y eficaz, sino también porque forma parte de su universo identitario. Es la opción "natural" (AAVV, 1998). La DC es un eje central en lo que el MAM denomina "estrategia de acción noviolenta", algo así como su carta de identidad, su propuesta metodológica para construir una sociedad distinta. De hecho la insumisión estaba organizada como DC antes de que existiera la posibilidad de declararse insumiso. Hay que tener en cuenta, además, que el proyecto del MAM "aúna lo posible con lo imposible" (AAVV, 1998). Como ya hemos indicado, tiene su vertiente instrumental, pues ambiciona promover cambios políticos concretos, lo cual queda reflejado en su diagnóstico, y su vertiente expresiva, pues el conjunto de proyectos es inevitablemente utópico. Pero dicha utopía es para el movimiento el eje vertebrador de su identidad colectiva, el pegamento que cohesiona el movimiento, como se observa en su marco identitario. Este maridaje entre racionalidad e identidad funciona, es útil, pero esto, siempre que se viva en el presente (AAVV, 1998). El MAM, como otros NMS, cree firmemente en que la sociedad del mañana está predeterminada por los medios para obtenerla que hoy se instrumentan. Por consiguiente su acción debe plantearse de una forma tal que diseña ya en su seno esa nueva sociedad. La coherencia entre fines y medios es un principio básico del MAM, al igual que en los otros NMS.
Y no hay que olvidar, como ya hemos indicado anteriormente, que los NMS son al mismo tiempo movimientos "negativos" de protesta, de rechazo frontal de muchos rasgos perversos de las sociedades industriales avanzadas, y también portadores "positivos" de una alternativa o imagen de la sociedad mejor.
Según Bárcena, Ibarra y Zubiaga (1998), una tercera estrategia discursiva, a caballo entre el diagnóstico y el proceso identitario, sería el marco democrático radical. Y en cuanto a los enmarques motivadores, generadores de esperanza, los hechos han demostrado que las afirmaciones sobre un triunfo cercano no eran falsas (abolición del SMO) .
Para concluir quisiera indicar que una vez llegados a este punto del texto, si después de analizar uno de los desafíos conflictivos de nuestra sociedad, es decir, al estudiar la DC como una de las formas de acción colectiva no institucionales utilizadas por los NMS, podemos decir que hemos conseguido comprender un poquito mejor nuestro mundo este texto habrá sido útil, aunque, eso sí, como cualquier otro escrito, es provisional y abierto al debate.
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