ALÉGRATE, juventud!

   La primavera de las almas

Ha engarzado en tus sombras una chispa de luz,

Que es como aquel lucero

Que señaló el sendero del establo a la cruz,

Júntense todas tus miradas

En el divino centro de esa ígnea virtud;

Y váyanse tus pasos por el nuevo camino que esa

                                                            (luz te señala.

 

 

¡Alégrate,  juventud!

 

   Es la gran hora de la Vida.

La mañana ha limpiado los pinceles del Sol

En sus doradas nubes.

Las cumbres se amotinan hambrientas de arrebol.

Y las campiñas enfloradas

Se abren las venas llenas de agua de salud.

Naturaleza madre te dice que es la hora de las resurrecciones.

 

 

¡Alégrate, juventud!

 

   ¿No has recogido los laureles

que tus antepasados hubieron en la lid?

¿Y no estás orgullosa

de tu padre el Quijote, ni de tu abuelo el Cid?

¿Será preciso que de lo alto

de los siglos, la estirpe venga como un alud

y arrastre, al fin, el peso de tus preocupaciones y tus melancolías?

 

 

¡Alégrate juventud!

 

¡Oh juventud! Una paloma

posa su vuelo sobre la testa del León.

¿No oyes? Del otro lado

del mar y el tiempo, un mundo te envía una canción.

¡Oh primavera de las almas!

Hay gritos de trompeta y arrullos de laúd;

Y cálices de flores y bocas de mujeres, unánimes, te dicen:

 

¡Alégrate , juventud!!