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LA PERESTROIKA
"La historia de la Perestroika, o cómo
el traidor Gorby vendió su patria a los yanquis, es la aplicación del
principio "divide et impera" (divide y vencerás) que tan buenos resultados les
ha dado a los gringos en la Patria Grande. Este principio, es enunciado bajo
diferentes formas: Doctrina Monroe (América para los americanos, para los
gringos se entiende), Destino Manifiesto (USA es la nación elegida por la
providencia para dominar el continente americano).
Las principales intervenciones
imperialistas en Iberoamérica están guiadas por estos deseos expansionistas.
El primer episodio tuvo lugar con la guerra de independencia de Tejas. En
aquella ocasión Méjico perdió la mitad de su territorio al ceder a USA los
estados al norte del Río Grande (Tejas, Nuevo Méjico, Arizona, Nevada,
California y Colorado). ¿Se imaginan hoy a los Estados Unidos sin estos
estados, sin sus ingentes recursos naturales (petróleo, yacimientos
minerales), sin sus recursos agrícolas y ganaderos? Más adelante el tío Sam
compraría a España la Florida por una misérrima cantidad de dinero, al igual
que haría más tarde con Alaska, adquirida al imperio zarista por unos pocos
dólares. A todo esto siguió, la intervención yanqui en la guerra
hispano-cubana, y la posterior mutilación a Colombia de Panamá, país creado
artificialmente para asegurarse el control del istmo y el canal.
Podríamos citar múltiples intervenciones
del imperialismo yanqui en la Patria Grande, con un único objetivo;
balcanizarla (dividirla) y esquilmar sus recursos. Lo que sucedió en la Unión
Soviética y en Yugoslavia forma parte de la misma estrategia balcanizadora. El
tío Sam sabía que el punto débil de la URSS era su condición de imperio
multiétnico, formado por gran número de nacionalidades, que convivían en paz y
en prosperidad. Para sembrar la discordia, USA alentó el islamismo wahabista
en Asia Central, obligando a los soviéticos a intervenir en Afganistán. De esa
guerra surgiría la semilla de Al-qaeda, puesto que Bin Laden no es más que una
creación de la CIA, que ahora se ha vuelto contra su creador. Hoy vemos las
secuelas de la guerra de Afganistán en el terrorismo checheno, un conflicto de
la misma naturaleza, fomentado por USA para desestabilizar Rusia.
Además de fomentar el nacionalismo
chauvinista en las repúblicas soviéticas (sobre todo en las repúblicas
bálticas), la desintegración de la URSS no habría sido posible sin que alguien
desde dentro hiciera derrumbarse el imperio soviético. Aquí es donde juega su
papel el mayor traidor de la historia: Gorbachev. Este sujeto es nuestro
enemigo número uno y los nacional-bolcheviques ya hemos puesto precio a su
cabeza. Con la excusa de la perestroika (reestructuración) y glasnost
(transparencia informativa), Gorby dio al traste con los logros de la
revolución bolchevique. Gracias a él y a oportunistas como el dipsómano
Yeltsin, hoy Rusia es un país plagado de corrupción, mafias, terrorismo,
pobreza y miseria. Por suerte el Partido Nacional-Bolchevique es el ejemplo de
que el pueblo ruso todavía conserva su orgullo y sus valores espirituales.
El correlato de la desintegración de la
Unión Soviética es la desmembración de la Federación Yugoslava. El mecanismo
empleado es el mismo, fomentar el chauvinismo y dividir a naciones hermanas
(serbios y croatas son pueblos eslavos) fomentando sus diferencias y
financiando guerrillas como la UCK albanesa (una banda de mafiosos
y contrabandistas al servicio de USA).
Es necesario señalar también el papel
del Vaticano en esta estrategia yanqui. Juan Pablo II, conocido por su anti-comunismo,
nunca ha deseado el entendimiento con la Iglesia Ortodoxa rusa y ha crispado
las relaciones entre católicos rusos y ortodoxos rusos para avivar más las
disensiones entre los cristianos (otra forma de dividir, al servicio del
imperialismo yanqui-sionista). Debe de estar contento su santidad: una
superpotencia con grandes valores espirituales se ha convertido en un país
donde prosperan las más extrañas sectas y donde la trata de blancas (mafias
que venden mujeres rusas o ucranianas a países occidentales) es un gran
negocio. Eso sí, ahora Rusia ya no es "materialista" (lo digo con ironía).
Esta es mi visión de la Perestroika, la
operación contrarrevolucionaria más rentable para el tío Sam: eliminar a la
única potencia capaz de oponerse a sus designios imperialistas, al módico
precio de crear algún monstruo como Bin Laden."
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