C A T O I R A, pueblo
V
I K I N G O.
Catoira
es un pueblo situado en la provincia de Pontevedra, situado a medio camino entre
Vigo y Santiago, más concretamente en la Ria de Arousa. Motivo por el cual le
hizo ser victima de numerosos y constantes ataques e incursiones VIKINGAS,
llegando a haber un asentamiento de estos guerreros provenientes del NORTE y de
las Islas Británicas. Por este motivo el legado adquirido de los VIKINGOS todavía
hoy en día se palpa entre sus habitantes, gente humilde y hospitalaria
con los visitantes. Hay estatuas de guerreros VIKINGOS, Drakkars de piedra en
plazas, hay una taberna VIKINGA donde disfrutareis de una cocina tradicional
gallega excelente; hasta la escuela taller para los jóvenes se llama escuela
taller VIKINGA. Quedan los restos de las fortificaciones utilizadas contra sus
ataques, que más tarde fueron tomadas y se llaman torres VIKINGAS y donde cada
primer fin de semana de Agosto se celebra la famosa ROMERÍA VIKINGA, donde se
rememora los ataques de los guerreros VIKINGOS, en los que participan ciudadanos
de NORUEGA y otros países nórdicos, vestidos de VIKINGOS que desembarcan de un
autentico Drakkar que pertenece al pueblo de Catoira y que permanece amarrado en
el paseo marítimo de este pueblo durante todo el año. Música celta y mucho
vino y cerveza para celebrar tan singular acontecimiento. Recomendamos a todos
los que lean este artículo no dejen de visitar este autentico pueblo VIKINGO,
CATOIRA.
El próximo
primer domingo de agosto, nuevamente una nave vikinga remontará a mediodía las
aguas donde su funden la Ría de Arousa y el río Ulla para tomar al asalto esta
apacible villa pontevedresa. Los restos de las viejas torres defensivas serán
el objetivo de una treintena de intrépidos bárbaros del norte. Pero en su
actual asalto ya no exigen descaradamente el tributo en forma de plata, como hacían
antaño, sino de "viño da terra".
Y es que Catoira, como muchos otros pueblos costeros gallegos, sufrió
durante varios siglos los sucesivos saqueos de feroces vikingos que no tenían
inconveniente en adentrarse varios kilómetros por la ría atraídos sin duda
por las indefensas riquezas de iglesias y monasterios y por la nula preparación
militar de sus habitantes. Precisamente las torres del Oeste, llamadas
originariamente "Castellum Honesti", fueron construidas por Alfonso V,
y más tarde reconstruidas por el obispo Cresconio, para servir de baluarte
defensivo ante tanta incursión de saqueo como sufría aquel lugar, ya que era
la entrada fluvial hacia Santiago de Compostela. Las siete torres iniciales, de
las que quedan dos, tuvieron dos momentos culminantes en su historia: a
comienzos del siglo XII, con un ataque de los musulmanes, y en el XVIII, cuando
llegaron los barcos ingleses, claro que antes, en el siglo X fueron tomadas por
los vikingos y hasta murió su mayor autoridad, el obispo Sisnando (en aquellos
tiempos los obispos eran de armas tomar, en el sentido literal del término).
Aunque la romería se lleva celebrando desde 1960, el desembarco vikingo sólo
se hace desde el 92. El barco fue construido según los planos que les mandaron
desde Dinamarca (Catoira está hermanada con la ciudad danesa de Frederiksund).
Antes del desembarco, la nave vikinga, que aunque dispone de vela suele llegar
movida a golpe de remo, pasa ante la multitud que se agolpa a ambos lados de la
ría; sus ocupantes, con gesto amenazador, muestran sus espadas y lanzan
inquietantes gritos, similares a los que hace mil años aterrorizaban a los
antepasados catoirenses. Tras el desembarco, los vikingos suben a las ruinas de
las torres, se desgañitan gritando, se pelean entre ellos, beben todo lo que
pueden, hacen conatos de secuestro de algunas jóvenes, y en general se lo pasan
tan bien como los visitantes. Además de ser la más multitudinaria, muchos
afirman que la Romería Vikinga de Catoira es la fiesta gallega más
espectacular -posiblemente sea la única totalmente laica de toda Galicia-
porque mezcla el elemento exótico vikingo con la tradición gastronómica
gallega de cualquier de estas celebraciones típicas. Además de una mejillonada
gratuita, docenas de tenderetes ofrecen a los numerosos asistentes -unas 20.000
personas- pulpo cocido en resplandecientes ollas de cobre, churrasco asado sobre
brasas, paella de marisco en un plato de barro conmemorativo de la romería,
todo recién hecho a la vista del público, a lo que hay que añadir mucho vino
tinto de la región del Ulla. En los numerosos tenderetes de alfareros que se
instalan en los caminos de acceso a la zona de las torres, se venden uno de los
objetos más solicitados y usados: un jarrito de barro esmaltado, para beber
vino, con un cordón que permite llevarlo colgado del cuello y que no se pierda.
Información: Ayuntamiento de
Catoira, Tel: 986 54 60 14