SANTITOS, SANTONES Y LADRONES

DE LA CINEMATOGRAFÍA

¿Qué le parecería comer en un restaurante y le cobraran un peso más para financiar a los productores nacionales de alimentos? Tal vez le parecería bien, tal vez no, porque usted no tiene ninguna obligación de financiarlos ni se le ofrece un bien a cambio, además de que ya pagó un impuesto por comer en un restaurante y el dueño del  restaurante también pago impuestos. En todo caso, debería ser una decisión que usted pudiera tomar. ¿Qué le parecería si no le permitieran tomar esa decisión y por ley usted tuviera que pagar ese peso extra cada vez que vaya a un restaurante? Aunque usted no estuviese de acuerdo, tendría que pagarlo; pero tal vez usted se consuele pensando que está bien apoyar a los productores nacionales por causas sentimentales, económicas o cualesquiera otras. ¿Pero si luego se entera de que con ese pago están sirviendo platos de cucarachas como parte del menú? Si a usted no le gusta comer cucarachas es su problema, de todos modos usted ya pagó por la producción de ellas, y si quiere comerlas, se las cobrarán igual que un platillo de pollo o res. El dueño del criadero de cucarachas ya recibió un pago anticipado que aseguré su producción, y si se venden en los restaurantes, obtendrá de ello ganancia. ¿Y usted que va a ganar?, pues nada. No crea que el productor de cucarachas le va a devolver los pesos extras que le cobraron a usted. Lo consolarán diciéndole que las cucarachas son muy nutritivas y que a todos nos conviene que como país tengamos una elevada producción de cucarachas: "¡Coma usted cucarachas por el bien de México!". Si usted no está de acuerdo con ese planteamiento, le dirán: "¡Usted gasta más en otras cosas! ¡Las hamburguesas de McDonald´s son peor y además son gringas! En cambio, ¡las cucarachas son más sabrosas y son mexicanas!"

No es para reírse, porque exactamente eso es lo que va a pasar con el cine "mexicano" a partir del primero de enero de 2003. El Congreso de la Unión  aprobó un impuesto que es inconstitucional (es lo que menos les importa a los diputados y senadores) para que cada vez que usted pague por la entrada a cualquier sala cinematográfica se le cobre un pago extra —de un peso—, el cual se destinará al Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine) y al Fondo de Apoyo al Cine de Calidad (Foprocine) del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), dirigido por Alfredo Joskowicz Bobrownicki, supuestamente "para financiar la producción de películas mexicanas de calidad". Se calcula que serán 180 millones de pesos de los que usted no tendrá la menor posibilidad de influir en su destino; pero sí podrá contribuir a que sea mayor en la medida en que aumente la  asistencia de su parte. (1) Foprocine es un fondo para el apoyo al "cine de calidad", en especial a las óperas primas y al cine "autoral", y el Fidecine es para cine "comercial".

No crea usted que alguno de estos "fondos" es para la producción de películas como aquellas con las que nos identificamos tanto y nos sentimos orgullosos, como en las que aparecía Pedro Infante, los Soler o Tin Tan, sino para el financiamiento de bodrios con los que el pueblo mexicano no se siente ni representado ni se identifica; ni siquiera le entretiene. El impuesto que usted pague será destinado a la realización de historias sicóticas repletas de vulgaridad, vocabulario soez, tramas absurdas o insultos directos a las creencias y valores de la mayoría. Un montón de porquería que explican razonablemente el por qué cuando se exhiben rara vez se llenan las salas cinematográficas; podredumbre que sí cuenta mucho para la obtención de premios en los festivales internacionales de cine. Uno tal vez pagaría voluntariamente —si fuese el caso— un peso extra, si conociera el guión de la producción a la que se destinaría. Quisiéramos que el público pudiera opinar sobre qué guiones o temas interesan para que se produzcan películas. Pero no nos hacemos ilusiones, pues será un comité técnico el encargado de evaluar los proyectos a los que se asignarán los recursos, cuyo presidente es el propio Joskowicz, pero que lo definen como "integrado por representantes de las diversas instancias que conforman la industria cinematográfica nacional". (2) Según Joskowicz, el Fidecine reactiva ''la parte industrial" del cine, pero falta que se aporte dinero ''para el Fondo de Apoyo al Cine de Calidad (Foprocine), pero éste es un gran paso pues no teníamos definido el monto de la aportación estatal para continuar la reactivación del cine. Celebrando esto, vamos a pedir apoyo para seguir haciendo cine de calidad e impulsando proyectos que no tengan características exclusivamente comerciales como las que financiará el Fidecine", (3) por eso ahora "gestiona" ante la Secretaría de Hacienda que cualquier persona o empresa que desee invertir en ella, pueda deducir fiscalmente hasta el 3 por ciento de su Impuesto Sobre la Renta (ISR).

Desafortunadamente para todo los cineasistentes, existen las vacas sagradas, las camarillas y los grupos de poder. Ante esta realidad, difícilmente algún consejo técnico podrá sustraerse ante el peso de los santones, las vacas sagradas que tienen relaciones, influencias y reconocimientos internacionales. Uno de estos grupos, que sin duda será de los beneficiados con el "fondo", es el Clan Ripstein, encabezado por Alfredo Ripstein, legendario productor de Alameda Films; los productores-directores Arturo Ripstein Rosen, Daniel Birman Ripstein, Dana Rotberg Goldstein, Guita Schifter Lepa y demás afines, como Matthías Ehrenberg, Carlos Marcovich, Sabina Berman, Jorge Goldenberg (guionista), Emmanuel Lubezki (director de fotografía) y Julieta (Ripstein) Rosen (actriz), entre otros.

Sobre la calidad cinematográfica y humana del heredero del Clan, Arturo, a quien le paga Conaculta una pensión vitalicia como "creador emérito", el actor Demián Bichir opina lo siguiente: "Arturo Ripstein es una de las bromas más grandes de este país [México]... De todas las películas que ha hecho creo que sólo tres son buenas. No lo conozco y tampoco me quita el sueño trabajar con él. Sé que en Europa y en América Latina es muy admirado, pero también sé que él es muy grosero en el set de trabajo, muy agresivo con sus actores. Cada vez me llegan más anécdotas de que este tipo trata mal a la gente y que es un patán. El cuando va a Europa se porta muy bien y lo respetan por la cara que muestra, pero es un tipo que le imprime poco amor a las cosas que hace. Y hay muchos actores que lo aguantan pese a su manera de ser. Creo que Ripstein está sobrevalorado". (4)

El Fidecine también contará con los recursos que anualmente se asignen a través del Presupuesto de Egresos de la Federación —100 millones de pesos para este año—, y las aportaciones que efectúen los sectores público y privado, señaló la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA o Conaculta), Sara Guadalupe Bermúdez. (5) O sea que además de los recursos que se asignan en el Presupuesto de Egresos de la Federación y del impuesto inconstitucional, también contará con "aportaciones" del sector público. ¿Qué otras aportaciones puede haber del sector público que no estén incluidas en el propio Presupuesto de Egresos de la Federación? Ninguna otra. Es decir, también transferirán a este "Fondo" recursos que originalmente no le estaban asignados. ¿Con qué criterios, bajo que argumentos y de cuánto serán estas transferencias? No lo sabemos. El escándalo de la película de El Padre Amaro (Birman, 2002) al menos sirvió para enterarnos de que fue financiada con dinero del erario público —vía Joskowicz—, pues ya pasaron los tiempos en que productores como Wallerstein invertían su propio dinero para multiplicar su fortuna en la industria cinematográfica. En estos tiempos, supuestamente neoliberales, ahora se protege a los "creadores" (a los industriales, en realidad) para que no tengan ellos que financiar su bodrios  con su propio dinero, sino que eso se hace ahora por medio de "fondos" que el gobierno les entrega. De modo que los "realizadores" no pierden, y si ganan, todo es para ellos. En un país con una inequidad tan abismal como en México, el gasto público debería servir para redistribuir el ingreso a favor de los más pobres, pero en este caso ocurre lo contrario.

Es muy interesante lo que dice Carlos Marcovich, quien emigró de Argentina con su familia porque sabían que ocurriría un golpe de Estado en 1976, a propósito de la producción de su película ¿Quién diablos es Juliette?:

"Empecé solo. Estaba cansado de esperar. Yo fui director de fotografía durante diez años y un día decidí que tenía que empezar a filmar. El gobierno mexicano da dinero para las películas pero yo no quería pasar por ese proceso tan largo de evaluación del proyecto. En mi caso tenía que filmar rápido, Juliette estaba creciendo. Primero puse un poco de dinero que yo tenía; luego una actriz amiga, después de que le conté la historia, me dio un cheque. Después el Instituto de cine me preguntó para qué estaba filmando sin dinero, si ellos podían darme un aporte para el desarrollo del proyecto. Una vez que tuve más material y pude mostrarlo recibí el apoyo de una compañía privada y de empresas. Siempre iba apareciendo dinero, en los momentos más inesperados. Se filmó con 150.000 dólares... El dinero aparecía, yo me sorprendía cada día. Se acababa y aparecía más. Había una intención de búsqueda para conseguir ese dinero pero no es que estuviera persiguiendo gente ni rogándole a nadie. Más bien nos ubicaban a nosotros, era muy raro". (6)

Esta declaración nos demuestra dos cosas: una, que no se necesita financiar películas con el erario público; y dos,  que el Instituto se ofrece a financiar películas (por lo menos en ciertos casos) sin que se lo soliciten. Desafortunadamente no todos tienen la misma prisa, pero ahora que habrá más dinero, posiblemente las evaluaciones a los proyectos sean más expeditas. No crea usted que si sobra dinero del Fondo lo devolverán a Hacienda para construir escuelas u hospitales. Tenga usted la seguridad de que no va a sobrar ni un quinto. A las productoras y distribuidoras de películas extranjeras no se les cobrará el pago extra. Tampoco a los dueños de las salas de exhibición. Ni siquiera se plantea como una posibilidad. Como siempre, es el consumidor, usted, el que pagará la ganancia de otros. Los capitales y sus dueños son intocables. En lugar de abaratar el costo de entrada para dar facilidades al público para asistir con mayor frecuencia, la minoría que puede pagar tendrá que pagar más.

La versión oficial quiere convencernos de lo contrario para patrocinar a este grupo. La Embajada de México en España dice lo siguiente: "Durante el sexenio pasado, el Estado participó en la producción de cincuenta y siete películas, casi diez por año. En general, el apoyo, otorgado principalmente a través del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) y el Fondo de Fomento a la Calidad Cinematográfica, fue para realizadores mexicanos, aunque también algunos cineastas latinoamericanos se vieron favorecidos por él. Para muchas de estas películas, este apoyo fue fundamental: de otra manera difícilmente hubieran visto la luz del proyector: Desde el otro lado, el Estado recibió a cambio de su aporte, sino millonarias ganancias, sí un prestigio excepcional en este terreno". (7) O sea que usted va a patrocinar el prestigio internacional del Estado mexicano como realizador de películas, cuando lo que queremos los mexicanos es que el prestigio de nuestro Estado sea por garantizar la seguridad pública, nuestra salud, educación y alimentación, y no por beneficiar a una élite compuesta casi familiarmente.

Estimado lector: a usted nadie le va a regalar nada. De lo que gane con su trabajo y pague de impuestos, va a hacer más rica a esa gente. Si usted pierde su trabajo, su cosecha o si quiebra su negocio no habrá fondo alguno para que lo rescaten, a no ser que sea banquero o cineasta. Nosotros preferiremos ver películas provenientes del comercio popular alternativo ("piratería"), antes que pagar más para la producción de basura y el enriquecimiento de clanes contrarios a los intereses y gustos populares.

 

 
 
 
 

(1) Reforma, México, DF., 19 de diciembre de 2002. Joskowicz es un apellido polaco, idéntico al del Gran Rabino de Polonia: Menachem Pinchas Joskowicz, el mismo que se opuso a finales del siglo pasado, con toda razón, a la presencia monjas católicas y cruces en Auschwitz y mandó a "Mr. Pope" a freír espárragos.

(2) La Jornada,  México DF., 23 de marzo de 2002

(3) Reforma, México, DF., 30 de marzo de 2001

(4) Entrevista con Rafael Valle, en La Tercera, Santiago de Chile, 7 de junio de 2000.
(5) Reforma, México, DF., 30 de marzo de 2001

(6) Entrevista con Alejandra Szir, http://www.filmonline.com.ar/37/Dossier/marcovich.html

(7) Embajada de México. Instituto México en España, http://www.embamex.es/imecinenero.html