Noche de Verano, 17de agosto de 2000

 

LECTURA PARA LA PRESENTACION DE

EL SELLO DE LA MUERTE

DE RAMIRO LEDESMA RAMOS

 

Buenas Noches Amigos y futuros amigos también.

Gracias por acompañarnos en esta noche de verano, estación propicia para la presentación de una obra verdadera, grande y trascendente.

La pasión por lo bello, la velocidad y lo vivo nos anima en esta hora. Espero que todos ustedes puedan adquirir esta pequeña joya de la literatura, injustamente relegada.

En una tarde, los que hoy iniciamos esta aventura editorial, discutíamos un poco sobre ¿qué libro editar? ¿Cómo hacer para no tener impedimentos para una pronta edición? Las ideas surgieron y el resultado hoy lo presentamos ante ustedes, todavía bajo el carácter de editora informal. Y fuera de ese carácter técnico podemos dar otros motivos propios de todos aquellos que desde sus ya doblados quince años sintieron el palpitar de una época heroica

Estábamos en la preparatoria, cuando se libraron nuestros épicos combates contra el enemigo del mundo y sus pregoneros. He de mencionar algunas frases o renglones que siempre me acompañan desde entonces. Y han de disculpar que no cite a los autores:

Junto con otras ideas que nos guiaban, también había otra cuyo autor conocía, pero me resultaba imposible encontrar un texto de él, y sólo lo conocí por referencias cruzadas. Era de Ledesma Ramos. “NO PARAR HASTA CONQUISTAR”

El acendrado nacionalismo ya desde entonces sonaba como incorrecto e incomprensible para muchos. La rebelión en clase de literatura contra lo que consideraba Arte Sifilítico. Tal vez un misticismo católico que no entendía en su fondo, pero sí como valor de mexicanidad. Unos grupos políticos que no llenaban nuestras ansias más allá de las elecciones. Y en si, todos aquellos impulsos platónicos de nuestra juventud acabaron por formarnos un carácter. Ahora que los evoco, me dará pie para compartir con ustedes el quid de nuestra velada.

¿Quién no desde los diecisiete años escribió algo que consideró valioso en su tiempo?

 

El destino de nuestros escritos de ese entonces se dibujo en los siguientes azares del destino.

Vivir en el rincón más sórdido de la vieja casa, esperando únicamente, con los años, el cambio de color de blanco a amarillo, en pos de su destrucción final, o ser parte de la nueva cadena comercial, ahora como papel reciclado.

 

Otro posible fin:

Ser destruido por su propio autor en un arranque de nihilismo, vergüenza, cambio de chaqueta o las muy frecuentes transmutaciones de la personalidad.

Otros darán rienda suelta a su imaginación y fecundos sueños creyendo que al enterrar a sus escritos en el jardín de la casa, o en un bosque místico, éste será encontrado por un Druida, o las maravillosas hadas lo llevaran de sueño en sueño; y los muy ecologistas pensarán que al germinar en la tierra, perfumarán con sus aromas los confines de la tierra.

Pocos, muy pocos, verán publicados sus inquietudes. ¿O es que tales escritos no estaban destinados a ver la luz?

Son los escritos sin destino.

Algunos otros escritos fabulescos de imaginarios jóvenes, por ejemplo los tristes casos -ahora ya jocosos- de diarios encontrados en sótanos,comercializados e impuestos como lectura a los inverbes, con la circunstancia pequeña, de no ser escrito por joven alguno, sino por plumas apócrifas usadas para la propaganda. Por qué ahora no sólo son diarios, sino películas, segundas partes y hasta productos higiénicos. Una pomposa industria de millones de dólares.

La novela que hoy presentamos, es de los pocos escritos reales. Fue escrita por Ramiro Ledesma Ramos a los 17 años; hace la bicoca de 80 años.

 

¿Por qué una editorial, hoy naciente, decide publicar un texto de tan antiguo patente?

Razones:

Nostalgia, reencuentro, leyenda, mito, rebeldía, voluntad, cariño, azar, valentía, honor. Todo lo conjugamos, para nosotros. Este tiempo de los años veinte no es un anclaje, puesto que no lo vivimos, sino un impulso vital. La publicación de El Sello de la muerte no obedece a un estudio de mercado; no es una difusión ideológica, tampoco es una conspiración. Es un impulso intuitivo del valor hacia la obra.

Los que hemos elegido libremente nuestros caminos, sabemos de las consecuencias de nuestros actos y los asumimos gustosos, pero no todo es consecuencia lógica. Una gran parte de los actos se rigen por las circunstancias y el azar, y en ese juego de si no, nos asumimos. Las realidades pueden cambiar, y lo que hoy parece en el olvido, toma bríos en una comunicación literaria metapolitica

La novela que hoy presentamos, nos muestra la otra cara del hombre político, que cuando es verdadero, también es un artista. El arte de lo posible se transforma aquí en el genio del hombre que supo sentir los anhelos de una generación audaz..

De Ramiro Ledesma Ramos, en México sólo se escuchaba de oídas. Su obra fue relegada en España y ésto ocasionó su desconocimiento en el orbe. Más en un acto de vivacidad, sus escritos gozan hoy de una cabal salud. Son, con el tiempo, como los buenos vinos. Y nos permite asomarnos a otras cosmovisiones hoy ya en la incorrección literaria y más política.

Si no se publicó a Ramiro, fue por una actitud intolerante y puritana de los “compañeros de viaje”, que no comprendiendo su sentir; prefirieron que no se leyera, y sólo se mostrara como ícono a él y sus JONS, hecho que sería análogo, aunque en menor escala, con José Antonio Primo de Rivera, Onésimo Redondo, Eugenio D´ Ors, etc.

Murió nuestro autor en un acto de intolerancia, fanatismo y prejuicios, por aquellos que se decían combatir las discriminaciones. Su muerte, junto con la de otros pensadores, podemos calificarlas como el día que murió el pensamiento - acción. Fue una más de las atrocidades patrocinadas por las hordas amaestradas desde la ex URSS. Aunque también el futuro gobierno de aquel entonces ya no sería sino conservador.

Por estas circunstancias ahora algunos le dan el termino -para nosotros inadecuado- de nacional-bolchevique. Esto que puede ser jocoso e hilarante, o puente ideológico, es bastante difícil, no sólo de aceptar, sino un afán de autoengañarse. Los hechos del bolchevismo no pueden unirse a una doctrina y pensamiento heroico. La idea nacional-bolchevique ni puede ser, como dice la canción, leal ni sabe ser fiel.

La verdadera magnitud de Ramiro es la esencia de él, la idea Nacional-Sindicalista.

Desde hace ya varios años existe una corriente impulsora de Ledesma, no sólo desde la doctrina y el pensamiento político, también desde el estilo, otras realidades que era necesario reconstruir... El Arte. Desde los grupos de cultura alternativa escuchamos hace tiempo a la banda musical División 250 entonar el canto hacia él, con un tema llamado “Ramiro Ledesma “. Ya muchos de ustedes lo han escuchado, y no es un canto llorón y de agries. Es un canto hacia la heroicidad y el combate, diferencia fundamental con otras corrientes, pues buscan en la música y el canto una vía hacia el destino.

El hecho de que una parte significativa de la juventud y los lectores adultos inconformistas persigan La Conquista del Estado, es todo un acontecimiento, precisamente 80 años después de haberse escrito El Sello de la Muerte

Tal pareciera que el Discurso a las juventudes de España fuera eterno, en verdad y arte.....

¡¡¡NO PARAR HASTA CONQUISTAR!!!