LA POLÍTICA EXTERIOR JUDAICA DE MÉXICO Y SU AMBIVALENTE SIGNIFICADO DEL TERRORISMO |
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Los triunfos electorales de
partidos políticos diferentes al masónico Revolucionario
Institucional, resultaron de gran beneficio para conspicuos
personajes de origen judío, a tal grado que parece que el
partido gobernante en México es el Likud, cuyos votos no los
obtuvo en las urnas, sino en las cúpulas del poder. El caso más
nefasto es el del Secretario de Relaciones Exteriores, Jorge
Castañeda Gutman, quien es conocido desde hace años por la
devoción a su congénere mosaico Guevara Lynch, aquel cobarde y
torpe guerrillero mitificado por la propaganda con el alias de
"El Ché", en agravio del pueblo argentino.
El caso es que Castañeda Gutman, junior del sistema priista, apoya descaradamente a los terroristas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), luego de que estos criminales perdieron la protección que Estados Unidos les brindaba. Ahora que el gobierno de Colombia tiene un poco de margen de acción para extirpar este cáncer, la Presidencia de México manifiesta en un comunicado oficial su "preocupación por la situación que hoy vive" este hermano país. No la manifestaba cuando los comunistas tenían impunidad para matar, secuestrar, robar y aliarse con el narcotráfico, pero sí manifiesta su preocupación cuando el gobierno de esta nación iberoamericana actúa para restablecer el Estado de derecho dentro de su territorio. Esta "manifestación" del gobierno mexicano viola por completo el famoso principio de "no intervención", pero éste no aplica cuando se trata de apoyar a terroristas rojos.
El pelele Vicente Fox "hace
votos porque Colombia retome el camino del diálogo y la
negociación". Es decir, para la judaica política exterior
mexicana, un terrorista no es igual a un terrorista; sólo
considera terroristas a los que declaran su enemistad al Estado
de Israel y a sus intereses en todo el mundo; mientras los que
tienen por bandera los truculentos símbolos de la hoz y el
martillo y se proclaman seguidores del rabínico Marx no son
considerados como tales, puesto que sus víctimas son gentiles.
Cuando Estados Unidos inició la guerra mundial en Afganistán, con la cual intentará exterminar a cualquier actual y potencial enemigo de Israel, Castañeda Gutman dijo que no había que regatearle apoyo al Tío Sam (¿o será al Tío Samuel) y manifestó la incondicionalidad de México para esa causa (sin consultarlo al parlamento, por supuesto); apoyo que no se ha expresado así para el presidente colombiano. ¿Por qué México no llamó a los gobiernos de Estados Unidos y de Afganistán para que "retomen el camino del diálogo y la negociación"? Porqué para la judaica política exterior de México un terrorista rojo no es igual a un terrorista talibán. El primero es un "luchador social"; el segundo, un "terrorista fundamentalista".
Pero sería injusto de nuestra parte atribuirle todo el sesgo sionista a la política exterior mexicana a partir de que su cabeza visible es Castañeda Gutman. Desde hace décadas que esto es así. Prueba de ello es que desde hace décadas , México se ofreció como mediador en el "conflicto" con las FARC, gracias a lo cual esta organización criminal mantiene oficinas que realizan propaganda en las universidades públicas de México y canalizan los apoyos que obtienen con toda impunidad diplomática. Esto data desde que Andrés Rozenthal Gutman, hermano de Castañeda, despachaba en la Secretaría de Relaciones Exteriores, el mismo que ahora preside el Consejo de Relaciones Exteriores de México y fue nombrado por Vicente Fox como Embajador para "Asuntos Especiales" (?) sin proponerlo al Senado..
¿Qué tal si México, luego de que se ofreciera como mediador de un conflicto entre el gobierno de Estados Unidos y Al Qada, permitiera a los talibanes abrir oficinas en su territorio para que en las universidades públicas dieran conferencias y publicaran propaganda sobre los motivos de su guerra santa y denunciaran el poder judío mundial? Jamás lo permitirían los Rozenthal-Gutman. Por cierto, el padre de Castañeda Gutman, cuando era Secretario de Relaciones Exteriores (sí, es patrimonio familiar), fue el principal promotor de la guerrilla y el régimen sandinista en Nicaragua, así como de los farabundos en El Salvador. Como puede verse esta plaga azota a México desde hace tiempo, y sus efectos han sido perversos para toda la región.
El capítulo más reciente de esta
senda de atrocidades lo cometió Castañeda Gutman, cuando negó
la condición de refugiados políticos a un grupo de cubanos que
entraron a la Embajada de México en la isla propiedad de Castro
Ruz (sefardita, según algunas fuentes). Los cubanos disidentes
cometieron el error de fiarse de una declaración de Castañeda
Gutman, dicha con toda la hipocresía recomendada por el Talmud,
ante cubanos exiliados en Miami, a quienes dijo que las puertas
de la Embajada de México en Cuba estaban abiertas para toda la
disidencia, con lo cual se llevó la ovación de los presentes, a
costa de la desgracia de los ausentes. El ilustre canciller
"mexicano" sólo dijo que interpretaron mal sus
palabras y luego ordenó que los echaran fuera, pero como los
cubanos no quisieron salir, solicitó a las autoridades cubanas
que entrara la policía a sacarlos contra su voluntad. Lo peor de
todo es un boletín de la Secretaría de Relaciones Exteriores,
en el que se hace referencia a los disidentes cubanos como
"inducidos y manipulados", y se explica que "no
contaban con ninguna razón verdadera ni derecho alguno de
permanecer en nuestra representación". Personalmente,
Castañeda Gutman se refirió a ellos como "provocadores
radicales".
Pero, ¿cuándo habla Castañeda Gutman en sentido figurado y cuando literalmente? Su arrogancia no tiene límite, como tampoco su despotismo: Durante muchos años México invitó y trasladó a su territorio a toda la basura humana que los gobiernos militares sudamericanos expulsaron de sus países (muchos de ellos congéneres de los Rozenthal-Gutman), pero a la dictadura castrista le sigue brindando su respaldo y ni de broma se cuestiona el respeto a los derechos humanos de sus súbditos.
Por si fuera poco, en lugar de pedir a Vicente Fox el despido de su secretario de Relaciones Exteriores, diputados del Partido Acción Nacional, sin que nadie se los pidiera, justificaron y defendieron a Castañeda Gutman, con lo cual respaldan tácitamente la dictadura castrista y declaran sumisión al junior guevarista que toda su vida ha repudiado a ese partido representante de la reacción y el catolicismo.
Momentos después el canciller se ocupó de atender los asuntos que sí considera como prioritarios para las relaciones exteriores de México, como recibir al presidente de su patria: Israel, quien otorgó al presidente Vicente Fox el doctorado honoris causa (?) de la Universidad "Ben Gurión", aquel genocida al que Sharon se ha esforzado por superar en su villanía. Pero, ¿cuáles son los méritos del presidente mexicano para recibir tal "homenaje? ¿O cuales son los compromisos que ha contraido con tan siniestro personaje? Entre otros antecedentes, hay que recordar los esfuerzos de Castañeda Gutman para que México ingresara al Consejo de Seguridad de la ONU. ¿Cuáles son, entonces, sus intenciones con este "logro" para la diplomacia "mexicana"?¡Pobre de México, tan lejos de Dios y tan cerca de Israel!
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