x EL INMORTAL BIN LADEN x |
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| Tantas
toneladas de bombas arrojadas sobre Afganistán y
todavía no se reporta la muerte de ese hombre al que se
culpa, sin pruebas, de los ataques suicidas contra las
torres babélicas del WTC. ¿Por qué? Esté vivo o
muerto Osama Bin Laden, parece que ya no es importante su
captura. El presidente Bush dijo desde un principio que esta guerra sería larga. ¿Qué tan larga? Tanto como sea necesario para exterminar a todos los que Israel solicite. Llevados a campos de concentración los talibanes sobrevivientes, las tropas de Estados Unidos ya ocuparon posiciones en territorio filipino, y las de Israel masacran palestinos y roban sus territorios. Bin Laden nunca morirá (oficialmente). No le conviene a los sionistas. Nos van a decir que tienen informes de que está en Irak, en Irán, en Libia, en Yemen o Siria, y bombardearán a estos países o cualquiera otro. Nos dirán también que puede estar en Palestina, y que seguramente ahí hay ramificaciones de su red terrorista. Dirán que están preparando atentados contra Estados Unidos, con lo cual justificarán el genocidio de palestinos (no sería la primera vez). Así, además de quedarse con un territorio que nunca les ha pertenecido, los sionistas mantendrán vigente una versión de la amenaza de riesgo con la que mantienen la cohesión de sus bases en todo el mundo. Los judíos tuvieron conocimiento previo del ataque a las torres babélicas del WTC y no hicieron nada para impedirlo ni advertirlo. Esto fue denunciado por el patriota norteamericano David Duke desde el día posterior a los ataques suicidas del 11 de septiembre. Tal versión ha venido siendo confirmada por distintos medios que sería imposible considerar como "antisemitas" o "neonazis". Entre las evidencias están los avisos a la población judía para que no estuviera presente en las torres babélicas ese día. Quiere decir que se trata de un nuevo Pearl Harbour. Entonces como ahora, permitieron la muerte de inocentes con tal de adquirir una incuestionable justificación ante los ciudadanos de esta nación para que sus fuerzas armadas participaran en una guerra contra un falso enemigo. Si Estados Unidos es blanco del terrorismo, es por su respaldo militar a Israel, y por los judíos que desde Nueva York y Washington mantienen el imperialismo económico y cultural global. Ahora le corresponde a los ciudadanos de Estados Unidos pedir cuentas a los servicios de inteligencia de Israel y de su propio país. Tienen derecho a saber toda la verdad de ese día y de otros tantos. Tienen que saber quiénes son sus verdaderos enemigos. Tal vez podrían darse cuenta de que sus enemigos son los mismos de los palestinos. ¿Si mintieron en esta catástrofe para beneficiarse de ella, de cuantas otras desgracias para los demás se habrán beneficiado, sean militares, económicas o políticas? |
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