EDITORIAL
ESTO NO ES GUERRA

Desde la segunda Guerra Mundial no ha habido una sola declaración de guerra. Ahora apelan a la Convención de Ginebra para protestar por haber mostrado en televisión cadáveres y prisioneros de nacionalidad norteamericana que invadieron a Irak para asesinar a población civil y militar, asesinar también a sus gobernantes e instaurar por la fuerza un régimen dependiente de Estados Unidos. No habiendo declaración de guerra, quienes enviaron a ésos a matar y a morir por sus intereses son responsables por ello.
Nunca creímos en la ONU, pues desde un principio fue claro que se trata de un organismo al servicio del sionismo y su oligarquía mundial. Las formalidades protocolarias no vienen al caso en esta ocasión para sus amos. Una vez instaurado de facto su gobierno mundial, las simulaciones se han vuelto secundarias y, en absoluto, prescindibles.
Esto no es una guerra. Definido en términos talmúdicos se dice: "pasar por cuchillo". Los judíos han dejado de librar sus guerras con sus propios ejércitos. Desde la segunda Guerra Mundial, en especial, se han valido de los ejércitos de los países que tienen bajo su dominio para imponer su voluntad o aniquilar a quien osa desafiarlos o representar amenaza. De ellos la idea, voluntad y orden de bombardear a las poblaciones civiles con bombas incendiarias y nucleares.
La venganza sobre Babilonia y los descendientes de quienes los sometieron está escrita en los libros sagrados para los judíos. Ahora ha llegado el principio de autocumplir con sus profecías. Valiéndose de la tecnología desarrollada por otros pueblos, incrementan la capacidad de destrucción y eliminan cualquier virtud en el combate militar. Valiéndose de su poder político envían a población mayoritariamente "latina" y "negra" a sufrir los riesgos de caer bajo una bala defensora o morir como parte de los daños colaterales causados por bombardeos o algún error de parte de la "coalición". Y valiéndose de su poder económico, multiplican sus fortunas con la venta de armas, insumos y la "reconstrucción" de los territorios ocupados.
Anteriormente habíamos dicho que Osama Bin Laden iba a ser eterno, que no sería capturado ni matado. Con el paso del tiempo aparece como un cómplice, un agente del sistema. La intención, dijimos entonces, era desplegar una campaña mundial para aniquilar a todos los opositores a Israel, a todos aquellos dentro y fuera de Estados Unidos que denuncian la tiranía de su gobierno mundial.
Esta no es guerra y no es por el petróleo. Esta es una venganza y es por Israel y su gobierno mundial.
Palestina está en la mira.