AMERICA PELIGRA
500 años de azarosa historia, de 1492 a 1995
Reseña sobre la obra de Salvador Borrego
Por Eduardo Pinzani
(Disenso, No. 16)
La ignorancia supina en la cual los países iberoamericanos han vivido respecto a las historias particulares de sus vecinos es proverbial, y no sólo en lo que hace a la enseñanza escolar, sino también universitaria. Se puede decir que la lectura de los hechos históricos ha sido desfigurada por visiones interesantemente engañosas, que apuntan a confundir y desorientar las conciencias, con el fin de inmovilizar las posibilidades de una efectiva liberación política respecto de los centros supranacionales de poder.
Una historia comparada de las vicisitudes de los países americanos no ha sido todavía escrita, sobre todo por falta de una correcta perspectiva, de una adecuada elección de parámetros de interpretación. Las historiografías han mamado de fuentes masónicas, católicas, liberales o marxistas, y aquellas que lograron cierta difusión es porque tuvieron sponsors con el suficiente poder como para poder difundir acabadamente dichos textos en los ámbitos universitarios, literarios o periodísticos. Mientras tanto, la desinformación se mantiene incólume, reproduciendo la falsa conciencia en todos los ámbitos.
¿Qué se sabe en Argentina de la historia de México, una de las más ricas y trágicas? ¿Qué se conoce en profundidad de la historia de Brasil en Chile? Y, sin embargo, la historia de cada país vista en lo esencial es una y la misma. Sólo varían en datos accidentales, pero las fuerzas actuantes poseen idéntica naturaleza, un mismo origen y los mismos patrocinadores.
Salvador Borrego E. es uno de los más destacados escritores y pensadores contemporáneos de México. Su prosa clara y profunda es la antítesis de todo intelectualismo vacuo y diversionista tan caro a la cultura contemporánea. Esto le ha valido el silencio y el ninguneo del establishment cultural, lo que no ha impedido que varios de sus libros vayan por la edición número cuarenta. Uno de estos extraordinarios trabajos recientemente reeditados es América Peligra una obra centrada en la historia mejicana, que torna comprensible para el profano los intrincados vericuetos del drama histórico de su país. Se puede coincidir o no con Borrego sobre el diagnóstico, pero nadie puede negar la profundidad de su documentación y lo certero de su análisis.
La infinita serie de rebeliones, traiciones, heroísmos y tragedias que perfilan el drama azteca, son ordenadas por Borrego a la luz de un enfrentamiento esencial. De un lado, la tradición hispano-católica y la idea de imperio o gran espacio, encarnada por hombres como ITURBIDE, Guerrero, Maximiliano, etc. Del otro lado, los centenares de individuos manejados por las logias masónicas con sede en Pennsylvania y Nueva Orleans, escoseses, yorkistas, etc. encarnados por Juárez, Carranza y, sobre todo, el mayor de los traidores en la historia de Méjic: Obregón. Entre estos dos extremos oscilan todos los líderes mexicanos. Algunos con plena conciencia de su traición, otros instrumentos pasivos.
Cada vez que un gobernante no gozaba del beneplácito del gran país del norte, sus opositores eran pertrechados en la frontera y arrojados al sur. Esta historia se repite decenas de veces, variando el nombre de sus protagonistas. Méjico no sólo perdió así más de la mitad de su territorio, sino que estuvo a punto de desaparecer completamente cuando los yankees tomaron Ciudad de México, en 1847. Sólo la rivalidad de los estados del norte con los sur, motivó que el Congreso norteamericano decidiera abandonar su presa. Si no, Méjico hoy no existiría.
Una obra tan esclarecedora y detallada como ésta, debería ser retomada por otros historiadores iberoamericanos en sus respectivos países, basados en el mismo método. Y es que en todos nuestros países se repite el mismo drama, con las mismas fuerzas e idénticas naturalezas. Pero para acometer un trabajo como éste, no sólo se necesita erudición, paciencia de investigador, sino sobre todo valor para encararse con mitos establecidos, como ciertos "padres de la patria" y otras figuras con aura de intocables.
Señalar los aciertos de Borrego no implica acordar a ultranza con su postura ultracatólica, en el sentido de considerar a la Iglesia como la víctima por antonomasia de la conspiración masónica. Si la masonería tuvo mucho que influir en los movimientos independentistas esto se debió a que el Vaticano tomó partido a priori a favor de la monarquía española en parte por la incomprensión del ineluctable divorcio entre una España agotada y sus colonias.
Detectar a los verdaderos patriotas iberoamericanos entre estos dos polos de poder no es cosa fácil, pues el hombre político debe siempre interactuar y negociar con las fuerzas organizadas de cada momento histórico, y a veces, cenar con el diablo. No es pues la pertenencia a la masonería o a la Iglesia lo esencial, sino ver hacia donde aportó tal o cual figura histórica: si hacía la unidad de América o hacia su balcanización.
Consideramos la lectura de esta y otras obras de Borrego como material de primer nivel en cuanto aporte de un verdadero pensamiento americano.