EL MOTOR ORGÁNICO
Juan Guerrero
Sobre el extraño suceso de los secuestro de personas de diferentes actividades, razas, edades, sexo, religión e ideas políticas; por un tiempo no mayor de cuatro horas, para en el mejor de los casos encontrarlos deambulando por algún callejón con su salud debilitada y sufriendo amnesia temporal, que impedía dar una información útil; o sin vida a las afueras de la ciudad. Causa: falta de sangre.
Se han expuesto las más variadas explicaciones, desde una secta diabólica, experimentos del gobierno, extraterrestres, sin faltar sujetos que describen con detalles el ataque de un vampiro humano.
Todo esto hubiera quedado en el misterio, pero mi amiga la bella Roxana, fue secuestrada, familiares y amigos estábamos preocupados, angustia que aumento al llegar la noche y no aparecer ni viva ni muerta. Yo me sumé a su búsqueda, pero sin éxito.
Al cuarto día de su desaparición, las esperanzas de encontrarla viva, disminuyeron, al descubrirse en la región más de 50 cadáveres sin sangre, además, informes de muchos más desaparecidos. Esa tarde recibí una llamada telefónica, era Roxana, se oía bien, y me dijo.
Puedes venir por mí.
Me dio su ubicación, en un poblado a 50 kilómetros de su casa y salí inmediatamente. Gran alegría nos dio al encontrarnos, me abrazó y lloró. Su rostro, antes esplendoroso, denotaba falta de sueño y cansancio. Le pregunté.
¿Estás bien?
Sí, fuera de tomarme una muestra de sangre y mal dormir, no pasó más.
Intrigado, le pregunté si recordaba algo, ella me contó la siguiente historia ...
Esa mañana me dirigí al banco a pie, lo último que recuerdo fue a dos cuadras de la casa, me detuve para cruzar la avenida. Luego aparecí en una sala, recostada en una cama, me examinaban. Por causas que desconozco, tal vez cierta empatía, un tipo hizo contacto telepático conmigo, me explicó la extraña y para mi inconcebible situación en la que se encontraban. Eran viajeros espaciales, su nave la impulsaban dos motores orgánicos, que funcionaban con sangre, sangre sintética de alta calidad. Tuvieron un percance en una exploración y la nave cayó en un agujero negro de intensísima gravedad, lograron salir, pero un motor quedó desecho, el otro estaba muy, pero muy dañado, la sangre sintética era demasiado potente para un motor en esas condiciones. Buscaban una sangre de menor calidad, en el modesto laboratorio de la nave, no había medios para modificar la que traían. Probaban con diferentes personas, pero hasta el momento la sangre tenía demasiada fuerza para el dañado motor.
Les sugerí que probaran con sangre de animales; ya lo habían hecho y no funcionó, necesitaban sangre corriente pero no tanto. Me interrogaron sobre que raza tendría sangre de menor calidad, ya habían probado con varias y no habían obtenido lo que deseaban.
Les recomendé probar con gitanos. Horas después me comentó que era satisfactoria por su bajo octano (por llamarle de algún modo).
Al día siguiente me preguntaron por otra raza, ya habían terminado con varios campamentos de gitanos varios kilómetros a la redonda y no podían alejarse más. Comenté que había otra de sangre aún más corriente, una combinación entre la de un reptil y un gusano, explicándoles que pertenecía a una raza de víboras y sepulcros blanqueados, relucientes por fuera y llenos de gusanos por adentro. Hicieron la prueba con ellos, les resultó apta para sus requerimientos. Algunos ejemplares eran de tan baja calidad, que hubo necesidad de mezclar su sangre con la de gitanos, para aumentar su octanaje y diera el mínimo requerido.
Al cuarto día, ya tenían combustible suficiente para el viaje, yo estaba aterrada, no pensaba que me dejarían viva. Me encontraba de pie dentro de la nave, el ser que se comunicaba telepáticamente conmigo me dio las gracias por mis consejos. Fui cubierta de luz y aparecí a unos metros de donde te hablé por teléfono. Es toda la historia.
Yo lo único que alcancé a decirle fue:
-Hasta que los parásitos sirvieron para algo.