LA FABULA DEL TIBURON Y LAS SARDINAS

Juan José Arévalo

Político y pensador Guatemalteco (1904- 1950)

El oro de California, otrora tierra mexicana, tuvo la virtud providencial de trastornar a los Estados Unidos. Oro por toneladas en la tierra, fiebre de oro en las almas. Rehílo de usura en las manos, que no saben dónde posarse; temblor de ansia en los ojos, que no atinan con el preciso horizonte y el justo rumbo. Oro, más oro, mucho oro: el mundo es el oro, pendientes, brazaletes, sortijas, relojes, cubiertos, dentaduras de oro, cascabeles, campanitas: el mundo es amarillo, brillante y tintinea metálicamente. ¿Por qué las mujeres no serán también de oro? ¿ Por qué no la comida?

Pero aquella riqueza torrencial tiene dificultades: el oro de California debe ser transportado a su destino manifiesto: Nueva York (el cobre de Arizona también). La travesía continental es insegura, costosa, aventurada, porque en esa ruta terrestre están los indios mexicanos y los yanquis. Mejor sería trasladarlo por mar. Pero no hasta Magallanes. Vemos el mapa: aquí --¿ve usted— en Centroamérica. Cuántos istmos posibles de fractura para fabricar canales interoceánicos. Unos cuantos cálculos hechos por el tenedor de libros, sobre el costo de los transportes en cien años ¡Qué barato un canal y cuán seguro! El tiburón de oro miraba con ojos de glotonería las pequeñas sardinas centroamericanas.

"ved estos grandes lagos de Nicaragua tan próximos

al pacifico que parecen separados de él por bajas

dunas. Ved este angosto istmo de Panamá, provincia

colombiana, con este río Chagres culebroso y cenagoso

Mirad aquí Tehuantepec, una garganta que espera el

Apretón de nuestras manos. Todo tan pequeño tan

Frágil, tan sardina ... Y nosotros, los áureos, tan poderosos,

Tan audaces, tan tiburones."

La idea no les pertenecía. Fue también proyecto de ingleses, de franceses, de holandeses; lo fue de los españoles desde López de Gómara. Unos proyectos con intenciones comerciales. Otros, por motivos románticos: completar el conocimiento científico del mundo, llevar más allá y más pronto la cruz de judea. "Canalizar" hacia todos los rumbos la filosofía de la revolución francesa. Otros, los pragmáticos, hablaban de proporcionar a las gentes mejores condiciones de vida y de solaz. Pero ahora, con este proyecto y esta ocurrencia de los de California y de los de Arizona, es decir, de los de Nueva York, la cosa vuelve al comercio y al negocio. El oro no casa con el romanticismo ni con la enciclopedia ni con la Biblia. El oro es negocio en función de mayores poderes en el mundo: el poder es poder en función de mayores negocios en el mundo... Un círculo vicioso envuelve a estos virtuosos del oro. Más oro quiere decir más oro ¿Oro para qué? Para lograr la hegemonía en el mundo ¿ Y la hegemonía para qué? Para capturar cuanto oro se tope en los caminos.

Pero volvamos a California. Aquí está el oro amasado en montañas. Se arranca con azadón y se escarba con las uñas. ( el cobre de Arizona también) Pero necesita transporte seguro y barato, sin indios, sin mexicanos, sin yaquis. Allí en el mapa, se ven las Repúblicas de Centroamérica, y un poco más abajo la bolivariana República de Nueva Granada, a la que llamaremos Colombia. Esta tiene sobre la nariz un apéndice: Panamá . Por aquí ha de estar el camino del oro. Pero Colombia se opone a todo lo que no sea colombiano, y habla de soberanía. Allí también está Tehuantepec: pero México vibra todavía de ira por las siete mil heridas del reciente atraco militar norteamericano. Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, y quién sabe si no también Uruguay, Argentina y Chile prorrumpirán en alboroto continental si tocamos de nuevo a México. Comencemos mejor por Nicaragua: sardina separada de su banco centroamericano: paraíso terrenal, con lagos de ensueño y volcanes de leyenda.

El Tiburón se despereza con torpes movimientos y bruscos sobresaltos, mientras medita en los procedimientos: los suyos, los del tiburón. De pronto, la memoria se ilumina y recuerda: hay con el tiburón Inglaterra, un tratado para descuartizar a Nicaragua entre los dos y repartírsela, con Canal y todo, y también el caballeroso compromiso de hacerlo cada uno por su cuenta. El Tiburón trasatlántico y el Tiburón continental se temen y se respetan Inglaterra tiene todavía muchas garras puestas en América. Su poder en los otros continentes es el mayor poder imperial de esos días. No es como para que el tiburón advenedizo, su retoño imperial americano, vaya ahora, tan pronto a desplazarlo de América. Tratado Clayton-Bulwer, de 1850 (1), condena a Nicaragua a morir descuartizada. O nos la comemos los dos o no la toca nadie --habían dicho los tiburones protestantes con respecto de la sardina católica. Repartirse Nicaragua , conforme a ese tratado, Habría servido, desde luego , para aumentar y consolidar el arraigo de Inglaterra en este hemisferio. El tiburón Yanqui monroizado, no lo facilitaría así tan así.

Pero no hay tratado internacional que ponga frenos a los apetitos de un tiburón. Los tiburones también tienen su moral, toda una moral. Y el tiburón Estados Unidos halló la forma de burlar sus compromisos jurídicos con la madre tiburona. Usando del oro de California, causa y finalidad de todas sus ansiedades, podían hallarse los caminos extralegales para caer encima de la sardina Nicaragua, vadeando el estorbo del tratado de 1850. Ya por aquella época, el Departamento de Estado y los banqueros de Nueva York constituían un único animal de dos cabezas (2). El tratado con Inglaterra lo había firmado el departamento de estado, pero no los banqueros de Nueva York. Lo que el estado Yanqui promete por un lado , lo burlan por otro los banqueros. Pues bien: un banquero de Nueva York, Cornelius Vanderilt, dueño de transportes dentro de los Estados Unidos y sombre ambos océanos, planeador (además) de canales interoceánicos, tenía ya negocios en Nicaragua, cumpliendo encargos propios y ajenos. Era como quien dice, una quinta columna, un anticipo, un aperitivo. Este banquero contrató los servicios de un yanqui aventurero poco amigo de los mexicanos, famoso en Nueva Orleans, amado por los esclavistas de los Estados del Sur (3). William Walker, periodista, universitario y bandolero, contaba con un equipo de mercenarios a su servicio, provistos de escopetas y puñales , usados ya (los hombres y las armas) en acciones de suburbio y en operaciones de guerra. Habría pretendido conquistar la Baja California. A cambio de dólares, ellos irían a Nicaragua. Les dieron el mejor equipo y más modernas dotaciones. Al mismo tiempo, el oro de California, capaz de todas las transfiguraciones, transformó patriotas nicaragüenses en vende-patrias. Los traidores nicaragüenses, convenidos con el banquero y negociante Vanderbilt y con los Morgan y los Garrison -es decir, convenidos con la otra cara del Departamento de Estado- llamaron a Walker y a sus mercenarios. Para el caso, desarrollaron la ficción de que Nicaragua estaba mal gobernada, de que sólo con auxilio yanqui y en nombre de la Biblia podría ser liberada.

Los mercenarios de entonces se llamaban filibusteros. Desembarcaron en las costas del pacífico el 13 de junio de 1855. Guiados por los patriotas "liberacionistas", los filibusteros no se detuvieron sino hasta instalar a Walker en la presidencia de Nicaragua. Una de sus primeras medidas fue restablecer la esclavitud, para preservar la organización social presente. Y más tarde, en Honduras, decretará que el idioma inglés sea reconocido como lengua oficial…

Pero los aventureros no contaban con el estado de ánimo de las restantes sardinas de Centroamérica, entonces gobernadas todavía por esa sal de la vida que se llama la vergüenza. Los otros gobiernos istmánicos (4) se unieron a los nicaragüenses no vencidos al oro de California, y formaron un ejército motorizado por la ira patriótica invencible, hasta arrojar a balazos de suelo centroamericano a los invasores y ocupantes de habla inglesa Esto sucedía en septiembre de 1858. Los banqueros de Nueva York se tragaron la derrota, porque el departamento, su Alter ego, no podía salir a la pelea, inmovilizado por el tratado con la madre tiburona.

NOTAS:

1.- Sobre este tema y los antecedentes históricos del tratado Bryan-Chamorro, consúltese la obra básica de Vicente Sáenz, Rompiendo Cadenas, primera edición, México,1933,

2.-La invasión militar de Haití por los Estados Unidos y el establecimiento virtual de un protectorado, es el resultado de dos líneas paralelas de su acción, una financiera y otra política, líneas que convergen y se amalgaman en una sola política que han seguido conjuntamente los financieros norteamericanos y el Departamento de Estado.

3.-Germán Arciniegas, en su Bibliografía del Caribe (Buenos Aires, 1951), dedica unas páginas a este torvo personaje.

4.- De Istmanina, nombre puesto por mi para "las tierras del istmo", América Central, que fueron y volverán a ser una sola nación.