LOS ESPECIALISTAS EN NEONAZISMO Y EXTREMA DERECHA:
¿QUÉ HARÍAMOS SIN ELLOS?
En México, ante la inexistencia de manifestaciones que públicamente demuestren simpatía, admiración o alguna forma de reconocimiento positivo hacia el régimen nacionalsocialista (1933-1945), o a expresiones afines simultáneas o posteriores, en la prensa aparece, de tiempo en tiempo, algún artículo que "revela" no sólo la supuesta existencia de grupos neonazis perfectamente organizados y con abundantes recursos, sino también, se dice, que están coordinados con una multitud de organizaciones extranjeras (tipo ODESA), algunas de las cuales tienen ramificaciones en este empobrecido país (y que seguramente los patrocinan).
La valentía de estos escritores o periodistas queda demostrada en su brillante capacidad de volver a publicar versiones similares a las que datan de hace años y que han sido repetidas varias (o muchas) veces, pero que se han enriquecido, sin duda, con las aportaciones de cada uno de los relatores en turno, con lo que ayudan a refrescar la memoria colectiva. Recordemos la consigna holocáustica: nunca jamás. Desde luego que estas versiones no tienen porque conocer de fuentes originales (además, nadie se atrevería a dudar de su veracidad), sino que proceden de entrevistas realizadas a sesudos especialistas en estos temas tan escabrosos, los cuales, seguramente, temen por su vida, al investigar con tanta profundidad y sapiencia a los peligrosísimos y numerosos grupos de neonazis que continuamente dan muestra de su poderío. Estamos rodeados de ellos (¿o no?), pero sólo el ojo acucioso y sagaz de estos especialistas nos permite percatarnos de la presencia del neonazismo y la amenaza que representa.
Pero la excelencia académica y profesional de los especialistas no se limita a su capacidad de denuncia, sino que se reconoce por el aparato crítico, teórico y metodológico con el que fundamentan sus análisis y conclusiones. La lectura de estos textos revela la lógica del procedimiento en la investigación, que no escatima en la suposición ni en la asociación de ideas. Apegado a lecciones como las de Wright Mills, con su imaginación sociológica, los prestigiados especialistas no dejan muñeco con cabeza, y de un plumazo arrasan con todos los potenciales aliados del neonazismo, exploran todas las posibles ideologías de los neonazis y saben los objetivos que pretenden; tienen la certeza de sus orígenes, el conocimiento detallado de sus actividades y escriben con perfección la historia del neonazismo en su pasado, presente, futuro y cualquier otro tiempo posible.
Estos investigadores se asemejan mucho a los del llamado fenómeno OVNI: todos tienen pruebas y dicen que han visto a su objeto (sujeto) de estudio, pero nada les haría más felices que realmente tener una experiencia del tercer tipo. Con ello, podrían decir: "ya lo ven, se los dijimos, allí están. Bu".
Mientras tanto, estas periódicas repeticiones sirven bien a los propósitos judíos de mantener su unidad en torno a una autoridad autárquica que los defenderá de cualquier amenaza, es decir, el victimismo como factor de cohesión y de imposición de voluntad. A la vez, sirve para demostrar a los no-judíos que siguen siendo un pueblo injustamente perseguido, que han sufrido mucho y que siguen sufriendo; que son una minoría que requiere protección, trato preferencial y consideraciones favorables.
También, las continuas repeticiones de la comprobada existencia de numerosos grupos de neonazis a lo largo y ancho de México, aderezadas con las siempre atinadas suposiciones de especialistas y periodistas, propias de su olfato sagaz y el colmillo propio de su oficio, ayuda a todos, desde luego, a que nos hagamos plenamente conscientes de que cada uno de esos neonazis es heredero y corresponsable directo de todos los millones de víctimas del holocausto (6, 10, 50, o las que sean), por eso hay que proscribirlos e impedir que denuncien cualquier idea o información que cuestione el poder judío. Claro que este criterio de la herencia de culpas no es aplicable a otras formas de pensamiento y organización política: el Subcomandante Marcos y sus fans no son herederos de los 100 millones de asesinados bajo el terror comunista, por el contrario, hay que mostrarlo como ejemplo de civilidad e invitarlo a que se incorpore al sistema partidista de distribución del poder. A nadie que se proclame públicamente como demócrata, deberá responsabilizársele por los guillotinados durante la Revolución francesa ni por las víctimas ocurridas durante numerosas guerras que se han librado para imponer o salvar la bendita democracia y su sistema capitalista.
En México, quizá no hay suficientes neonazis como para saciar la sed de investigación de los especialistas. Por eso tienen que conformarse con explorar aquellos sectores del abanico político que denominan como extrema derecha, ultraderecha, fascismo, etc. De allí que les debamos tan profundos y brillantes trabajos que dan cuenta de la ultraderecha desde la época de Maximiliano. A ellos les debemos que cristeros y sinarquistas no se hallan olvidado (tal como lo estaban logrando los libros obligatorios de educación básica), sino que nos advierten que son los precursores y creadores de, ni más ni menos, Vicente Fox. O sea, que ya llegaron al poder.
Nosotros, en UR, comparados con estos especialistas, somos tan ignorantes que no podemos explicarnos como es que en el gabinete de Vicente Fox hay más miembros del partido Likud que del propio Partido Acción Nacional y de las derechas católicas (Gutman, Frenk y Lichtinger, entre los más destacados). Nosotros ya hacíamos votos de que nos pudieran incluir en la nómina foxista, de que nos nombraran, sino al frente, en la retaguardia, de alguna dependencia pública, que por lo menos nos financiaran alguna publicación; pero hoy, más que nunca, está más cerca la llegada de una ley antirracista, antidiscriminatoria, de esas que les encanta promover a los judíos para que se prohiban libros que les incomodan. Ojalá que los especialistas algún día pudieran clarificarnos este misterio.